DON MARIANO CUBÍ I SOLER,

pedagogo, frenólogo, lingüista

y primer recopilador del Bron de los caldereros

 

 

DATOS BIOGRÁFICOS

 

Entre los viajeros por la Asturias del s. XIX, pasó bastante desapercibido este singular personaje, Don Mariano Cubí i Soler, que nació en Malgrat- Maresme – Barcelona el 15 de diciembre de 1801 de padre italiano, y de madre catalana, hija de un fabricante de papel de Igualada. Falleció en 1875 el mismo día y mes en Barcelona.

Según su propio testimonio desde su infancia se interesó de modo especial por “la lenguas y la filosofía mental”. A los seis años oyó en una aldea próxima a Malgrat la palabra “cottra” (cuatro) cuando en Malgrat, al lado, decían “cuatra”. Esta curiosidad se acentuó cuando la familia a causa de la guerra de la Independencia, se trasladó a Mahón en 1810 al constatar las divergencias de la lengua que allí se hablaba con la de su pueblo natal. Por aquellos años en Mahón era corriente oír hablar en inglés, de modo que a sus 14 años comienza su aprendizaje del profesor D. Guillermo Casey. En tres meses había ya aprendido el dialecto mahonés tan bien como los naturales de la isla. A Mahón llegaron gentes de toda España huyendo de los horrores de la guerra. Ante la diversidad de dialectos y que no había un diccionario que los recogiese pensó en ponerse él manos a la obra. Parece ser que el día 12 de abril de 1812 juró llevar a cabo esta empresa. Veremos si lo consiguió.

Dice D. Miguel Arañó en la biografía de Cubí -la única que hemos podido consultar gracias a la diligente puesta en la red del grupo de Filosofía de Oviedo del filósofo Gustavo Bueno- que dejó manuscritos sobre Origen del habla y las lenguas, Lenguas primitivas de España y Dialectos de la Península, a su íntimo amigo D. Manuel Torrente y Flores con la esperanza de que se publicaran. No sabemos qué fue de ellos. Pero tenemos la suerte de contar con uno que inicia precisamente en Oviedo en 1847. Según Arañó “cuando tuvo asegurada la publicación de la revista La Antorcha, salió a propagar la Frenología por las provincias de Valencia, Alicante, Granada, Málaga, Cádiz, Sevilla, etc.”, pero no cita Asturias para nada. Sin embargo nuestra región aparece no sólo varias veces en La Antorcha como veremos sino en alguna de sus obras y trabajos a propósito del bable y del Bron.

Y de Asturias cita además diversas localidades: Oviedo, Gijón, Avilés, Pola de Lena, Teverga, Pajares, Miranda de Avilés, Villalegre, etc. También sabemos que en la “Gran campaña (1845-1847), en la que incluye Vitoria, Bilbao, Logroño , Valladolid, y Palencia, pasa a Oviedo donde el número de alumnos a sus curso de Frenología aumentaría. Dice  Ramón Carnicer que “tampoco fueron mal las cosas en Gijón y Avilés, ciudades que por haber entrado en las nuevas Cortes unos liberales tan notorios como Mendizábal, San Miguel y Olózaga, el verbo de Cubí recobró sus viejas galas democráticas, galas que alcanzarían más vivos colores en la ciudad de León que le dio 44 alumnos” (1). Sobre los cursos o lecciones de Frenología diremos dos palabras luego.

A finales de febrero de 1821 arriba a Mahón una corbeta de guerra norteamericana llamada Pavo real. Al habla con su capitán Thomás Brown, fue contratado como profesor de español y francés en la misma, haciéndose a la mar el viernes 2 de marzo de 1821 y entrando en el puerto de Norfolk, Massachussets, el día 21 de junio. En Washington, una población de nueve mil habitantes, se dedicó a dar clases de español para poder vivir. El 20 de octubre de ese año recibe la visita de Mr. Eduard Damphoux, presidente del Colegio de Santa María de Baltimore (Maryland), el cual había sido asesorado por un oficial de la corbeta sobre su enseñanza, y le ofrece la plaza de profesor de español. Él mismo nos lo cuenta en una de sus obras (2)

En dicho colegio, un profesor llamado Wallis, se empieza a interesar por la literatura y lengua española. Cubí i Soler publica entonces una obra (3) para que la utilizaran los estudiantes de Santa María como texto de base. Por esos años ejerce el cargo de Vice Cónsul de su Santidad León XII (1823-1829) en Baltimore (4). Al trasladarse a Cuba propone como sucesor suyo en este cargo a un tal D. Tomás Bizoüard, petición que fue admitida sin más por la Santa Sede (5).

 

UN PEDAGOGO

 

Practica el inglés hasta dominarlo en 90 días como un nativo más. En 1822, publica unos Diálogos en inglés y castellano y una gramática “Nueva Gramática española” para aprender castellano. En 1823 saca a la luz un Diccionario de bolsillo y en 1824 una nueva gramática castellana destinada a los suramericanos. Su trabajo era febril. Daba catorce horas de clase, parte en el colegio, parte en su casa y en las de varios particulares, perfeccionando al mismo tiempo el francés, y aprendiendo latín y griego.

En 1928 publica en Boston un opúsculo de 63 páginas que él titula: “Observaciones acerca de un Sistema práctico de traducción”; seguido de unos “Comentarios sobre los modos generalmente seguidos en el aprendizaje de idiomas”. En palabras de Mar Vilar: “Pocos como él trabajaron tanto y tan eficazmente en pro de la difusión de la lengua española en los Estados Unidos poniendo al alcance del público norteamericano un considerable número de innovadores textos (gramáticas, vocabularios, crestomatías, manuales para la traducción), fruto de sus observaciones, investigaciones y experiencias como docente”. Y a propósito de los diferentes métodos para aprender lenguas dice entre otras cosas que una clase debe constar necesariamente de un número pequeño de estudiantes, y que nada “puede reemplazar la necesidad de maestros juiciosos y claros,”. Por eso, aunque las “gramáticas y los diccionarios por su propia naturaleza son necesarios como auxiliares para la buena enseñanza, siempre serán insuficientes para darnos una verdadera noción de las varias maneras en las que se expresan ideas complejas” (6). Su sistema de enseñanza consistía en la repetición para los que carecían de memoria, la decoración para los que la tienen, dar principios generales a las mentes reflexivas, análisis a los atolondrados, y a todos practicar lo que aprenden. En estos menesteres transcurrieron ocho años, desde 1º de octubre de 1821 fecha de su llegada a Baltimore, hasta 15 de febrero de 1829 que sale para Cuba.

En La Habana obtiene el título de maestro, y con el profesor D. Juan Olivilla y Sala, funda en El Cerro el primer Colegio de enseñanza secundaria de la isla llamado Buenavista. En 1830 lo traslada a una casa-palacio del Paseo de la Habana con el nombre de Colegio San Fernando (7).

A iniciativa suya aparece en 1831 la Revista Repertorio Bimestre de la Isla de Cuba que duró en una primera etapa hasta finales de 1959. La Comisión Permanente de Literatura de la Sociedad Económica de Amigos del País hizo suya la iniciativa de Cubí, quien ya desde el primer número sugirió llamarla simplemente “Revista Bimestre Cubana” suplicando “con la mayor solicitud á los hombres amantes de que progrese su patria en las artes y en las ciencias, y cuyas ocupaciones les presten algunos ocios para la literatura, le remitieran el fruto de sus trabajos”. En sus inicios colaboraron en la revista muchos cubanos eminentes de modo que se puede decir que durante más de siglo y medio de vida editorial, no hay figura de la intelectualidad cubana que no aparezca en ella.

Actualmente se ha vuelto a publicar dirigida al campo de los graduados en ciencias técnicas, que llegan actualmente en Cuba a los cien mil, y a los universitarios que sobrepasan incluso los cien mil, es decir, a esa gran comunidad científico-técnica que se ha creado y que es una realidad en dicho país. Por ello la demanda de la publicación es ahora mayor, razón por la cual, como afirmaba el intelectual cubano Julio García Oliveras en uno de los últimos números, hay que esforzarse lógicamente más, añadiendo que cuando reiniciaron la publicación se decía que no iban a tener suficientes texto para publicar y ahora en cambio no hay lugar para tanto material (87).

Después de abrir algunos colegios más y creyendo que su misión allí estaba cumplida sale para Nueva Orleáns el 23 de diciembre de 1832 y de aquí para Tampico de Tamaulipas (México), en la frontera con EE. UU., a fines de marzo de 1833. En la tarde del domingo 14 de abril, apenas seis meses después de abandonar Cuba, abría sus puertas en dicha ciudad otro colegio de segunda enseñanza con el nombre de Fuente de la Libertad. Aquí no sólo tuvo que enseñar a los alumnos sino que tuvo que preparar maestros y publicar textos. A los dos años, el 15 de diciembre de 1835 sale de nuevo para Nueva Orleáns a donde llega el día de Nochebuena.

Siempre le pareció providencial que al llegar a esta ciudad diera con el anuncio de dos frenólogos: Fowler y Buchanan. Los visita. Examinan su cabeza y le descubren con toda exactitud su temperamento, carácter e inteligencia. Deslumbrado por el hallazgo y arreglados los horarios de sus clases de las que dependía su subsistencia, se dedica frenéticamente al estudio de la Frenología en los libros de Combe, Spurzheim y Gall. E imbuido en estas ideas sale de Nueva Orleans el 20 de mayo de 1836 visitando cárceles, presidios, colegios y Universidades de un gran parte de América del Norte, examinando más de dos mil cabezas y percatándose más y más de la veracidad de la nueva ciencia.

En octubre de 1836 escribe en diez días su primer libro (9). El día 19 de julio de 1937 es aclamado por unanimidad catedrático de lengua inglesa, francesa y castellana de la Universidad de Luisana.

A mediados del año 1840 emprendió de nuevo una jira asistiendo como representante de la universidad al Congreso general de profesores que se celebró en Washington, en el que tomó por dos veces la palabra sobre educación. Creyéndose suficientemente preparado en Frenología sale de Nueva Orleans con dirección a España el 23 de junio de 1842 y llega al Havre (Francia) el 17 de agosto para dirigirse el día 2 de octubre a Barcelona. En la ciudad condal empieza a examinar cabezas y publica un manual de la nueva ciencia (10). A la par que a la frenología se dedicó también a la divulgación del magnetismo animal de Mesmer, antecedente del hipnotismo (11). También divulgó la fisiognomía, que había sido estudiada por Lavater. Frenología, Magnetismo animal y Fisiognomía fueron punto de partida para la publicación de toda su obra.

Antes de seguir y a fin de despejar sorpresas en la lectura de sus títulos hay que decir que además de los trabajos en el terreno de la lingüística que veremos, llegó a proponer una nueva ortografía para el castellano (12). Así en los textos sobre el bable y el bron de los que hablaremos luego, adelantándose unos años a Juan Ramón Jiménez, emplea siempre la jota, cuando la ge es fuerte. Usa la zeta en lugar de ce suave, y la i latina en lugar de y griega, etc. También da normas para el uso de los acentos, de la uve y de la be, tan conflictivas en la escritura. Cambios semejantes fueron introducidos en algunas lenguas de las autonomías, acaso más en un afán de singularizarse que de facilitar su difusión y aprendizaje.

Muy influido por el Compendio de Frenología de Combe, creyó desde 1828 haber hallado con la teoría de Franz Josef Gall la fórmula definitiva y concreta para las relaciones entre materia y espíritu. (Alexis Carrel, Nóbel de medicina en 1912, aseguraba al final de su vida que podría demostrar científicamente la existencia del alma en el hombre). La nueva ciencia, divulgada por el ferviente apóstol en cuatro agotadoras campañas, a pesar de la cerrada oposición de ciertos medios, hizo numerosos prosélitos en España.

Pero su divulgación suscitó muchos recelos, siendo criticada por Jaime Balmes con su proverbial prudencia, en 1843, en La Sociedad revista quinquenal, religiosa, filosófica, política y literaria que se empieza a publicar a partir del 1º de marzo de 1843 en Barcelona, y por José María Cuadrado en La Fe (29/II/1844) en Las Baleares (13). Cubí llegó incluso a estar procesado en una de sus cuatro campañas por el tribunal eclesiástico de Santiago como panteísta, fatalista, materialista, pelagiano y protestante, aunque fue declarado más tarde inocente. En La Antorcha se encuentra la réplica tanto a J. Balmes (14) como a J. Mª. Cuadrado (15). En ella alude también al ataque inquisitorial de Santiago de Compostela y se defiende partiendo del hecho que antes de entrar en discusión conviene definir por parte y parte las palabras.

 

LA FRENOLOGÍA

 

Aunque nuestro tema es fundamentalmente las anotaciones de Don Mariano sobre la lingüística, al ser su misión más destacada la de divulgador de la frenología, digamos dos palabras sobre esta ciencia hoy totalmente desautorizada. Para ello echamos mano de uno de los mejores filósofos del s. XIX, un tanto relegado al olvido, el asturiano P. Fray Ceferino González, O. P. (Villoria, Laviana 1831, Madrid 1894). Dado como estaba al estudio de la Filosofía y de las ciencias tuvo que oír hablar de Cubí en más de una ocasión. Más aún, siendo coetáneo de otro dominico, profesor y luego cardenal como él, Fray Manuel García Gil que intervino a favor de Cubí en el citado proceso de Santiago que luego veremos, sin duda, ambos tuvieron que hablar del caso. La primera edición de su Filosophia elementalis se publicó en 1868 cuando las teorías y prédicas de Cubí estaban en pleno auge. Sin embargo al hablar de la Frenología y a pesar de citar a otros varios frenólogos acaso de menos fuste y reputación que Cubí, de este no dice nada.

Dos palabras pues, sobre la Frenología, siguiendo al dominico asturiano:

 

“Entiendo por frenología moderna...un sistema dinamilógico o fisiológico según el cual todas las facultades, aptitudes e inclinaciones se hallan localizadas en determinadas partes del cerebro como en sus órganos propios y especiales, de cuyo desarrollo material depende la energía mayor o menor de aquellas facultades, aptitudes e inclinaciones.

De aquí infieren algunos frenólogos con Gall, que la existencia y energía relativa de todas las facultades e inclinaciones del hombre, pueden distinguirse y apreciarse por determinadas protuberancias y depresiones del cráneo. Algunos, sin embargo, opinan que esta apreciación debe fundarse, no en las protuberancias y depresiones externas, sino más bien en las internas, por medio de la inspección de la masa cerebral y de sus circunvoluciones. No falta quien hace depender las apreciaciones frenológicas de los datos suministrados por la fisiología general del cuerpo, siendo varias y contradictorias las opiniones de los modernos frenólogos sobre esta materia, como lo son también acerca del número y naturaleza de las facultades, aptitudes y propensiones que existen en el hombre, puntos acerca de los cuales apenas se hallarán dos frenólogos que convengan entre sí.

En medio de esta variedad y oposición de opiniones y sistemas entre los modernos frenólogos, hay ciertas afirmaciones y doctrinas enseñadas de una manera más o menos explícita en la mayor parte de sus obras, afirmaciones y doctrinas que constituyen el fondo común y como el carácter general de la frenología moderna”.  (Aquí hace una enumeración de las principales)

Fray Ceferino coincide con Balmes, y Cuadrado al decir que la frenología moderna debe ser rechazada como contraria tanto a la moral y a la religión, como a la razón y a la experiencia.

Que la frenología no está de acuerdo con la religión y la moral lo afirmó en Santiago de Compostela el profesor de sagrada Teología de la Universidad Dr. Don Antonio Severo Borrajo tras oír sus conferencias. Y como denuncia, publica un folleto arremetiendo contra Cubí de manera un tanto desorbitada a nuestro entender (16). Así manifiesta entre otras cosas que Cubí: “niega la necesidad de la gracia de Jesucristo”, por tanto es una doctrina contagiada de pelagianismo, o incluso totalmente pelagiana. Lo acusa del mismo modo de materialista, jansenista, fatalista, panteísta... De todas estas doctrinas encuentra material en la obra de Cubí el señor Borrajo. Se incoa la causa ante el Tribunal Eclesiástico de la Archidiócesis de Santiago. Ante él polemiza Cubí, polémica que dura desde el día 12 de mayo de 1847 hasta el 6 de abril de 1848, siendo censores Fray Manuel García Gil (1802-1881), y Don José López Crespo. Curiosamente, como queda dicho, Fray Manuel García exclaustrado en 1847, era desde 1826 de la misma orden que Fray Ceferino.

En la revista La Antorcha, donde se encuentra su defensa contra Balmes, menciona al “teólogo y moralista Fray Manuel García Gil, de quien copia una frase en apoyo de su causa con motivo del Juicio en Santiago: “A Vd. le aguardan días gloriosos en pago de las amarguras que esta causa le ha orijinado ahora. Lo digo a Vd., lo dije al juez eclesiástico, i lo repito también a mis amigos i los de Vd” (17).

Cuando se inicia el proceso Fray Manuel es catedrático y vicerrector del Seminario de Lugo. Una vez nombrado cardenal desempeñó un papel importante en el Concilio Vaticano I y toma parte en la elección de León XIII. Fallece en Zaragoza en 1881 (18).

Don José López Crespo era profesor del Seminario de Santiago. Cubí tras entrevistarse con Fray Manuel lo convence de que su doctrina frenológica es plenamente ortodoxa y que él, personalmente, se somete de grado a la fe y a la autoridad de la Iglesia. Se dicta sentencia absolutoria en abril de 1848 “dejando a salvo la persona y sentimientos del referido D. Mariano Cubí, y esperando que a lo sucesivo no usará en materia de tamaña trascendencia de un lenguaje indeterminado y equívoco susceptible de varios conceptos e interpretaciones peligrosas, sin ser visto aprobar la enseñanza del magnetismo a toda clase de personas ni la práctica del mismo en el sentido que lo reprueba la sagrada penitenciaría” (19).

Cubí ya había respondido a Borrajo con una Refutación a todos los errores que se le imputaban (20).Todavía añadirá otra publicación donde cuenta la odisea de todo el proceso (21). Este contratiempo sufrido en Santiago no frenó su actividad de propagandista, sin embargo a partir de entonces tuvo buen cuidado de mantenerse siempre sumiso a las autoridades eclesiásticas. Acaso ello le hizo que el siguiente libro tras el proceso saliera a la luz bajo el título de “Elementos de Frenolojía, fisonomía y magnetismo humano, en completa harmonía con la espiritualidad, libertad e inmortalidad del alma. Con licencia de la autoridad eclesiástica”.

Fray Ceferino estaría de acuerdo seguramente con la acusación puesto que en su Filosofía elemental al hablar de las facultades superiores de la conciencia dice taxativamente:

“La frenología moderna es un sistema esencialmente sensualista, y que además, echa por tierra, o por lo menos pone en peligro la espiritualidad e inmortalidad del alma humana: luego se opone a la moral y a la religión, incompatibles con las doctrinas sensualistas, y que no pueden existir ni concebirse siquiera sin la espiritualidad e inmortalidad del alma”. (Art. V)

Y aún sigue con razonamientos parecidos reafirmándose en su doctrina cuando dice: “La localización frenológica o material de la voluntad, y lo que arriba dejamos consignado acerca del modo con que la moderna frenología concibe y explica la libertad, prueban claramente que la libertad humana no existe en realidad para los frenólogos, o que es una palabra vacía de sentido real y filosófico, toda vez que la fuerza y energía de la voluntad depende del mayor o menor desarrollo de su órgano específico.

Luego la frenología moderna es incompatible con la moral y la religión, las cuales presuponen como base natural y necesaria y como condición sine qua non la existencia de la libertad en el hombre.

Que va contra la razón y la experiencia está fuera de duda y no necesita de prueba...

Sin contar otros muchos puntos de importancia, se observa entre los frenólogos modernos notable discordancia y oposición, aun con respecto al número, naturaleza y órgano o sitio de las facultades y propensiones, a pesar de la importancia capital de la materia en la frenología. Gall señala 27 facultades y órganos, Spurzheim 35, 37 Broussais, y Vimont 42”. Nosotros añadimos que para Cubí son cinco más, o sea 47.

“Según observaciones y experimentos de Cabanis, Richerand, Flourens y otros médicos y anatomistas notables, es cosa averiguada que puede existir lesión de las circunvoluciones y partes determinadas del cerebro, sin que por esto desaparezcan las facultades y propensiones que les corresponden, según los frenólogos. Más todavía: Flourens refiere y testifica haber observado en varios animales la permanencia de las mismas facultades, después de haberles quitado partes notables anteriores y posteriores de la masa cerebral.

Es sabido que en la cabeza del carnero se ha descubierto el órgano que en el cráneo del hombre señala Gall para la teosofía, o sea la religión y culto de Dios.

Sabido es también que en el cráneo del sabio Laplace se halló el órgano señalado por los frenólogos para la estupidez. En cambio, estos no pudieron descubrir en el cráneo del homicida Fieschi el órgano frenológico de la destructividad...

... En el fondo de la moderna frenología hay algo de verdad, y que por consiguiente es posible en principio una frenología, o sea el estudio y conocimiento de las facultades e inclinaciones del hombre por medio de la organización del cuerpo.

... El juicio frenológico es esencialmente complejo, y necesariamente inseguro. Complejo, porque exige el concurso y conveniente apreciación y combinación de datos craneoscópicos u organológicos, de datos fisionómicos, y de datos fisiológicos, o relativos a la complexión y organización general. Inseguro, porque además de la dificultad de combinar y apreciar convenientemente todos estos datos, es posible: 1º que el desarrollo interno y la disposición de la masa cerebral no corresponda con exactitud al desarrollo externo y a la disposición del cráneo...

... Bajo las bases y condiciones expuestas, no hay inconveniente alguno en admitir la posibilidad, existencia y utilidad de la frenología, si no como verdadera ciencia, como una ampliación y perfección racional de la misma. Bajo este punto de vista pudiera definirse la Frenología: El conocimiento probable y conjetural de las facultades y propensiones del hombre, basado sobre el examen de la complexión especial del individuo, combinado con la observación de las indicaciones fisionómicas y craneoscópicas del mismo (22). (Destacamos en cursiva la definición para mayor claridad).

 

Solamente a título de curiosidad copiamos la nomenclatura frenológica de Cubi, que se encuentra profusamente documentada y explicada en sus obras con dibujos del cerebro numerando las partes a las que corresponde cada actividad. Las divide en afectos inferiores y superiores, intelecto superior o reflexivo, e inferior o perceptivo, y órganos no acabados de comprobar, en los que incluye la A:-penetrabilidad, B.-la suavidad, C.-la tactibilidad y D.-la conyugabilidad.

 

Clase I.- ÓRGANOS CONTACTIVOS, de inmediato contacto externo:

1 Tactividad.- 2 Visualitividad.- 3 Audiuovidad.- 4 Gustatovidad.- 5 Olfatividad.-

Clase II.- ORG. CONOCTIVOS, de inmediato contacto externo:

6 Lenguajetividad.- 7 Configuratividad.-  8 Mediatividad.- 9 Individualitividad .-10 Localitividad .-11 Pesatividad.- 12 Coloritividad.- 13 Ordenatividad.- 14 Contatividad.- 15 Movimentividad.- 16 Duratividad.- 17 Tonotividad.-

Clase III.- ORG. ACCIONATIVOS, de percepción moral:

18 Generatividad.- 19 Conservatividad.- 20 Alimentavidad.- 21 Destructividad.-22 Acometividad.- 23 Conyugabilidad.- 24 Filoproletividad.- 25 Constructividad.- 26 Adquisitividad.- 27 Secretividad.- 28 Precautividad.- 29 Adhesividad.- 30 Habitavitilidad.- 31 Chistosidad.- 32 Mejoratividad.- 33 Sublimitividad.- 34 Aprobatividad.- 35 Concentratividad.- 36 Mimiquividad.- 37 Imitatividad.- 38 Relatividad.- 39 Efectuatividad.- 40 Rectividad.- 41 Superiotividad.- 42 Benevolentividad.- 43 Inferioritividad.- 44 Continuatividad.

Clase IV.- ORG. INTELECTUALITIVOS, o de relación universal:

45 Comparatividad.- 46 Causatividad.- 47 Deductividad (23).

 

CRIMINÓLOGO Y ANTROPÓLOGO

 

No cabe duda que hoy muchas de estas teorías nos hacen sonreír, pero también es cierto que la búsqueda científica, equivocada o no, siempre es digna de alabar. Y no todo fue un trabajo inútil. En un excelente artículo de la Revista “Archivo de Medicina Legal” el catedrático de Derecho penal de la Universidad de Sevilla D. Federico Castejón demuestra con toda contundencia que Cubí fue anterior a Lombroso en la teoría de la descripción del “criminal nato”, que este da conocer en 1870, pues Cubí la recoge ya en su obra “Sistema completo de Frenolojía” publicada en 1843 la primera edición (24), afirmación que el señor Castejón prueba con profusión de citas sacadas de las obras del frenólogo catalán. Usa como punto de partida la obra de Quintiliano Saldaña, catedrático de la Universidad de Madrid, antes de santiago y Sevilla. El trabajo llevado a cabo por Cubí tanto en este campo como en el de la lingüística es siempre trabajo a pie de obra. Es decir, más que una labor empírica, es un trabajo cien por cien experimental. “La teoría criminológica de ¿Cubí? (¿Lombroso?), la descripción del criminal nato, la consideración del crimen como enfermedad, la designación de remedios curativos y correccionales... con ser muy notables, no alcanzan el grado de interés que merece el método seguido por Cubí: el experimental” (25). Y añade el señor Castejón en nota a pie de página: “Desde que supe que el profesor Saldaña, como resultado de sus profundos estudios, había hecho esta afirmación en su cátedra de Doctorado, he buscado insistentemente las obras de Cubí. En una de ellas leo: Visita al presidio de Ceuta... el día veinte i tres de abril de mil ochocientos cuarenta i seis ecsaminó el cráneo a nueve individuos... 1º Manuel Larrañaga... Es incorregible... 2º. José Boldán Ordoñez... es poco sensible al daño físico que hace...  6º.- Bruno López. Incorregible, ladrón nato, es capaz de cometer cualquier crimen para obtener la propiedad. No hai crimen, en suma, de que no pueda ser autor... día siguiente veinte i cuatro...verificó la inspección de ocho jóvenes penados. 5º José Alemán Pover. Ladrón i estafa sin casi conocer sentimientos de benevolencia. Es mui astuto. Se haze a veces el tonto. No es gran criminal, pero es incurable” (26).

Por tanto Cubí al estudiar el delito como enfermedad, antes que Lombroso, a pesar de que su sistema y sus teorías hayan caído en el olvido, sin embargo hizo grandes aportaciones con su obra a la Sociología criminal, llegando como apunta más de un estudioso, a conclusiones muy semejantes a las que años después llegaría Lombroso, llevándose este todo el mérito de dichos trabajos.

 

EN ASTURIAS

 

Para poder construir su trayectoria al menos desde 1837 hasta 1852, sería suficiente acudir y rastrear su obra “Lecciones de Frenología...”. En 1843 lo encontramos como antropólogo queriendo estudiar la enfermedad del cretinismo, propia de comarcas donde predomina la endogamia produciendo bocio y defectos en el desarrollo de la inteligencia visita las comarcas de Anso (Huesca-Jaca), Susqueda (Gerona-Santa Coloma de Farnés), Rupit (Barcelona- Vich), etc. con el resultado de que el 5% de la población padece bocio y el 3% imbecilidad que él atribuye, en concreto la imbecilidad, a la falta de caminos y de comunicación “por cuya razón no pueden cruzarse” los matrimonios con gentes de afuera, a la vida fatigosa que arrastran y a la carencia de instrucción y educación. Por lo visto desde que el ejército carlista hizo acto de presencia en el país la gente ha espabilado y las nuevas generaciones presentan síntomas de mayor inteligencia (27). Este cretinismo lo encuentra también en Asturias.

 

En una de sus lecciones dictadas en Santiago decía que “hay rincones en Asturias, señores, donde están tan atrasados como los mismos gallegos, como los gallegos digo...”, La frase provocó la irónica reacción del canónigo Borrajo, ya citado: “Ciertamente lo estaríamos si creyéramos en él sin más pruebas” (28). Pero Cubí responde, más aún, se reafirma en lo dicho: “Haciendo un paralelo entre los varios provinciales de España, dije que las Asturias y la Andalucía habían producido más hombres grandes de Estado que el resto de España, y que apenas había habido gabinete durante muchos siglos en que no se hallasen asturianos y Andaluces. Atribuí esta particularidad en los andaluces... al extraordinario cruzamiento de razas aventajadas que se ha verificado y constantemente se está verificando en el Mediodía de España.

Con respecto a Asturias, dije: que casi todos los hombres grandes que habían salido de ellas pertenecían a la costa. Origínase esta particularidad en que los normandos, gente de cabeza muy grande, hicieron varios establecimientos en las costas Artúricas. El capitán Widrington acaba de descubrir en Avilés los restos de un templo puramente Normando”. (Creo que confunde Avilés con Cudillero donde sí hay tradición normanda aunque no hay memoria de taltemplo ni de su descubridor). Sigue diciendo Cubí:

“Desde la costa hacia el interior llegando a Pola de Lena, y más adelante ya se halla al parecer una nueva raza de gente, que no tiene semejanza alguna con la Normanda o danesa o Dinamarquesa. Por estos alrededores hay varios sitios empozados, donde se hallan como en los Pirineos, los Alpes y los Andes, cretinos e imbéciles con papera.

De los gallegos dije: que emanaban directamente sin mezcla alguna de la raza Celta, y que por consiguiente al describir el carácter de los provinciales centrales de Francia, el de la mayor parte de los irlandeses y portugueses describíamos el carácter de los gallegos en general.

Espuse las causas por las que había quedado sin explotar la industria así en Galicia como en Asturias; lo cual era debido más bien a circunstancias particulares que no al carácter de los habitantes; y finalmente haciendo notar las ventajas de la fácil y rápida transportación, tomé ocasión de decir que por esta falta y otras razones, así en Asturias como en Galicia, había rincones que estaban muy atrasados, y concluí esplicando fisiológica y filosóficamente ciertas particularidades lingüísticas a que estaban sujetos los gallegos al hablar el castellano” (29).

 

CAMINO DE ASTURIAS

 

Después de haber hecho la visita al penal de Ceuta el día 23 de abril de 1846 en busca de la confirmación de su teoría del “criminal nato”, lo encontramos en Asturias en octubre y noviembre de 1846. Se mueve continuamente. El día 16 de diciembre de ese año, trata de cruzar el Puerto Pajares. Queda apresado por la nieve y regresa a Oviedo. El 16 de enero de 1847 está en Gijón. El 27 de enero de 1847 se traslada a Avilés. Desde el 6 de febrero de 1847 al 13 o 17 de dicho mes sigue en Oviedo. El 18 de febrero de 1847 visita El Bierzo - León. El 4 de marzo de 1847 se desplaza a Santiago de Compostela y La Coruña. El 9 de marzo de 1847 regresa de nuevo a León. El 6 de abril, a 12 de mayo de 1847 permanece en Santiago.

En Santiago pronuncia seis lecciones en un teatro ante una inmensa multitud. El 10 de mayo, lunes, de 1847 pronuncia la 4ª lección a las 6.30 de la tarde. En la tercera había rebatido los errores que le imputaban contra la frenología y magnetismo. El día 11 de mayo, martes da la 5ª lección. Se lee un informe a favor de la Frenología. El 12 de mayo miércoles, pronuncia última lección del ciclo a las 5 de la tarde horario adelantado debido a un acto a beneficio de un universitario. Se leyó un manifiesto de los alumnos a favor de Cubí. A estas conferencias asistió el canónigo Antonio Severo Borrajo, doctor en sagrada Teología que fue quien cursó ante el Tribunal eclesiástico de Santiago la denuncia contra él y sus doctrinas, tema del que ya hemos hablado y de su sentencia favorable.

El día prefijado, 14 de mayo, viernes, dice en la Refutación: “Salí de Santiago sin ningún tropiezo ni estorbo; y la única indicación que se me hizo de haber dado ofensa en mis lecciones al tribunal eclesiástico de Santiago, fue el rumor que corría el día antes de mi partida de que me encausaba. Desprecié como falso y malévolo semejante rumor; porque sólo podía tener fundamento suponiendo una sorpresa y una calumnia; y no conocía a nadie capaz de semejante tentado.

Corrióse por La Coruña, dos días después, que existía un mandamiento para arrestarme. Viéndome esa persecución personal encima, y sabiendo que para todo hay hombres, me escondí; y desde mi retiro, donde la persecución humana me ha obligado a refugiarme, procuraré responder a los gratuitos cargos que con tan poca delicadeza y menos caridad cristiana me dirije en su citado opúsculo en Dr. en sagrada Teología D. Antonio Severo Borrajo, y con los cuales ha alarmado no sólo a las autoridades eclesiásticas de Santiago, sino a todos los fieles del Reino” (30).

La veracidad de su salida dicho día la refrenda con una nota a pie de página que además de facilitarnos el nombre del dueño de la empresa de la diligencia en que viajaba dice “Invoco el testimonio del señor Pou, director de las diligencias de Santiago, para probar que antes de comenzar mis lecciones ya yo había tomado billete para este día” (31). Tuvo que llegar el 7 de abril del año siguiente, 1848, para ser declarado inocente de las inculpaciones heréticas que le imputaban.

 

Aparte del Juicio inquisitorial a que lo someten en Santiago de Compostela, todas sus correrías son como propagandista de su teoría frenológica. Tiene una predilección especial por la lingüística, el punto que más quisiera destacar en esta Conferencia. De modo que podríamos dividir su actividad entre el campo de la enseñanza, de la lingüística, de la criminología y de la frenología.

 

En 1851 regresa a Barcelona el 11 de diciembre tras un amplio viaje por Inglaterra, donde asistió a la Exposición universal y al Congreso de la Paz (aquí pronuncia el 23 de julio un discurso en inglés). En 1851 y 1852 se dedicó a publicar algunas obras como “La Frenología y sus glorias”, que salió con licencia eclesiástica.

En 1867 inicia de nuevo una gira por el extranjero: Asiste a la Exposición Universal de París, visita Bélgica, Alemania, Austria y Suiza.

 

Estando ya en el ocaso de su vida, fija su residencia definitivamente en Barcelona, dedicándose a exámenes frenológicos y a escribir varias obras que ha dejado inéditas y algunas sin concluir.

 

Dice M. Arañó en su biografía que los acontecimientos de 1873 cuando parecía que “...la nación española iba a hundirse con los trastornos políticos y la guerra civil”, le afectaron e hirieron “su ánimo con dardo mortal, porque se observó en él un decaimiento muy marcado en los dos últimos años de su existencia”. “Llega el invierno con una temperatura cruda y excesivamente fría cual no se hubiese sentido de muchos años, y el Sr. Cubí fallece a los 74 años de edad, a las 5 de la tarde del domingo 5 de diciembre de 1875, de resultas de una apoplegía que le tuvo ocho días privado del uso de la palabra” (32).

 

UN LINGÜISTA.

 

Es interesante su encuentro en León (Villafranca del Bierzo) el día 18 de febrero de 1847, con el poeta gallego Antonio Fernández Morales. (Astorga-León 1817). En Cacabelos aprende la lengua nativa, un dialecto del gallego. Al conocer a Cubí y su afición a las lenguas peninsulares hizo buenas migas con él. Cubí al ver también sus disposiciones poéticas lo anima para que componga en la lengua berciana algunos poemas. Antonio publica años después como resultado de este encuentro un libro en berciano (33). El libro, que salió a la luz por primera vez en León en 1861, contiene de diez y seis poemas de tema berciano y cuatro en alabanza al autor con un extenso prólogo de Cubí, otro del autor, mas un “cuento satírico” en castellano. Nos detendremos enseguida sobre el estudio que hace Cubí del asturiano y de las jergas en dicho prólogo.

 

POESÍA BABLE ASTURIANA

 

Antes de entrar en el terreno de las jergas veamos cómo ve, juzga, valora e interpreta el bable, que también él denomina asturiano. Que tenía en cuenta y anotaba todo cuanto le parecía de interés para la lengua lo demuestran anotaciones como la siguiente: “Hacia las montañas de Teberga dízese todavía coudizia, toudo”.

 

En el Semanario La Antorcha tenemos uno de sus textos sobre el bable o asturiano bajo el epígrafe: “Literatura. Parte doctrinal e ilustrativa” Tras un comentario y unos versos sobre el Duque de Rivas (respetamos su personalísima ortografía y acentuación) dice:

“A continuación copio unos versos en bable asturiano a los días de nuestra amada Isabel (la Reina Isabel II). Como no es mi ánimo hablar del orijen i progresiva formacion de los dialectos i jergas hispano-peninsulares, a cuyo estudio he dedicado la mayor i mejor parte de mi vida, hasta que de ellos i éllas haya presentado varias muestras, solo diré ahora que la voz bable, así como las palabras patayu i patues, sobre cuya etimolójica significacion tanto se ha discutido, son, en mi concepto, onomatopéicas; es decir, se han formado en imitacion del sonido que produce el objeto que representan. Digo en mi concepto, puesto que por mas que procuré indagar el orijen de esas vozes, consultando bablistas i patuesistas consumados; por mas que he procurado hallarlo en colecciones de poesias asturianas, gallegas, i provenzales, todo ha sido inútil.

Bable, voz con que se distingue la lengua provincial, o que usa la jeneralidad de personas incultas, en Asturias, significa, en mi concepto, patan o rústico. Es voz onomatopéica o imitativa de ba-ba-ba; pa-pa-pa; be-be-be; pe-pe-pe; etc., silabas con la que comienzan a balbucear las criaturas, i que repiten con mucha frecuencia las personas cortas de entendimiento”. (Parecida teoría la mantiene Estanislao Sánchez Calvo en “Los nombres de los dioses”). “Confirma la verdad de esa etimolojia el hecho de que babayu, babayada, significan en asturiano, tonto, tonteria. El, mismo orijen reconoce la voz patayu, patan, patois o patués, paleto, cuyas palabras significan rústico o vulgar.

De conformidad con esta etimolojía, que con todo respeto i deferencia someto así a los sabios filólogos como al público en jeneral, «hablo en bable, en patayu» como dicen los aldeanos de Asturias; «falo en paleto» como dicen los de Galicia; «parlo en patués» como dicen los de algunas provincias meridionales de Francia, significa, simple i sencillamente, «hablo en patan», esto es, hablo la lengua en que se espresan los rústicos, los que somos patanes, i no hablo la lengua nacional (que ahora en esos paises lo es la castellana i francesa) de que se sirve la jente culta.

La felicitacion que aquí copio, no se presenta ni como dechado de poesía, ni por su mérito literario, sino como muestra del dialecto bable, tal cual se habla ecsactamente hoi dia en las montañas cercanas a Oviedo i Jijon. Otras composiciones presentaré a mis lectores escritas en bable, o sea rústico asturiano, con ese objeto, cuyas bellezas poéticas i mérito literario admirarán i embelesarán a los lectores”.

 

A LOS DIS DE SABEL

 

Oi son llos dis,

Llonisu amigu,

de lla Sabel

ena qu’ ell reinu

tudu ablucadu,

tudu esteladu

llos güeyos fitos

ya tiempu tien;

porque ye neña,

qu’ a facer bien

diz que ñazego

alla en Madril

d’una muyer,

que tamen fexho

non muncha ya,

daqué de bien;

porque ya rixhe

pe lla so mano,

mano de énxhel,

aquisti Estadu,

que de trabayos

fartu ba ya.

Lla paz agora

diz que ha danos;

diz que ba fer

caminos munchos,

pontes dalgunes,

de lleyes sabies

un llibru enteru

bonos alcaldes,

xhuezes sabiondos,

mandones pocos

í curties pagues.

Diz qu un perdón,

que cueya a todos

llos dell llevante,

ansi de Vigo

como de Lion,

a danos ba,

i só ell so mandu

acoruxhados

ponenos quier,

qu’ ansi lla pita

só lles sos ales

tapa llos pitos

si bien llos quier.

I a una neña

qu’ aquesto fai,

Llonisu amigu,

ai que querella,

que agasayalla,

que dái llos dís...

ai qué dezilla:

«Santos i bonos

sian llos tos dis

Sabel galana,

santos i bonos

pe lla mañana,

santos i bonos

pe lla tardica,

per munchos años

santos i bonos;

que Dios te guarde

pa fenos ricos

i fortunosos;

para sollibiu

de ñuestros males;

pa fenos libres

i benos xhuntos

llos lliberales ».

 

(«Esta es una de las varias poesías que personalmente recojí en mis viajes por Asturias. Está compuesta por un caballero de profundos conocimientos filolójicos, cuyo nombre siento no tener permiso de anunciar» Nota de Cubí.) (34).

El día 18 de noviembre de 1848, Cubí dedica todo el apartado de “Literatura, parte doctrinal e ilustrativa” a la “Poesía bable asturiana”. El texto dice así respetando su ortografía y acentuación:

“En el número 4, páj. 30 de La Antorcha, espliqué la etimolojia de la voz bable, diciendo al propio tiempo que presentaria a mis lectores composiciones en ese rústico vulgar asturiano cuyas bellezas poéticas i mérito literario admirarian i embelesarian. Hoi comienzo a cumplir esa promesa, presentándoles unos sentidos, tiernos i delicados versos dedicados a un niño enfermo. No dudo que mis lectores comenzarán a convenir conmigo que hai composiciones en bable dignas de aprecio i de que se jeneralize su lectura. Cuando haya comunicado al público un número de escritos en los diferentes dialectos i jergas que se hablan en la Península, suficiente para dar una idea práctica de ellos i de la literatura que en ellos ecsiste, entonces procuraré esponer las teorías, en mi concepto verdaderas, que nos esplican clara i satisfactoriamente la formacion de los dialectos i subdialectos; entonces comenzaré a esplicar el porqué no solo se hablan en España, el bable, el euscara, el orbigues, el gallego, el verciano, el pasiego, el catalan, el valenciano, el mallorquin, etc., etc. sino mil diferentes modos de hablar esos mismos dialectos, que por amor de orden i claridad llamo subdialectos.

¿Es lo mismo por ejemplo el catalan del Rosellon que el catalan del Ampurdan que el de la costa de Barcelona; el de la costa de Barcelona que el de la Conque de Tremp; el de la Conque de Tremp que el del llano de Tortosa; el del llano de Tortosa que el de las Islas Baleares? I aun en el catalan de las Islas Baleares, ¿es lo mismo el mallorquin que el menorquín; i el menorquin que ivizenco? ¿No hai en todos estos subdialectos, considerados independientemente, una diferencia tan marcada que constituye i distingue su individualidad; al paso que considerados en su conjunto se nota en su fondo i en sus formas una semejanza jeneral tan notable que los constituye miembros de una misma reducida familia? El mismo bable, en el cual copio al pié de estas líneas la tierna i linda poesía prometida arriba, ¿no se diferencia tanto como el catalan, segun las comarcas donde se habla? ¿No sucede lo mismo en et euscara o vizcaíno que se divide en cuatro familias, si bien allegadas, mui distintas, cada una de las cuales cuenta con una porcion de miembros o subdialectos?  I ¿qué dirénios del gallego, cuya diversidad de subdialectos es la causa principal de que carezca aun de su diccionario? ¿No Son acaso los subdialectos, como puedo yo probar, el verdadero manantial de los sinónimos, sobre los cuales tanto se ha hablado y tan poco se ha dicho?

¿De donde nacen esas diverjencias tan marcadas, tan individualizadoras, cuando los elementos históricos que hasta ahora han señalado los filólogos e idiomolojistas como concurrentes en la formacion de estos dialectos i subdialectos, son los mismos para todos ellos? A la fácil, completa i satisfactoria aclaracion de este punto lingüístico he pasado la mejor i mayor parte de mi vida, he emprendido viajes largos i costosos, i he consagrado los ahorros que me ha permitido el producto de todos mis trabajos literarios. Así que yo tengo una verdadera satisfaccion al contemplar que los lectores de La Antorcha, antes que yo publique por estenso mis investigaciones idiomolójicas verán consignado i podrán leer en pocas pájinas el resultado de muchos años de asiduo estudio i no interrumpida meditacion, el cual si en efecto es un adelanto lengüístico, como me han asegurado algunos de los mas profundos filólogos europeos, será un pequeño eslabon que un español habrá unido a la gran cadena de conocimientos idiomolójicos que han ido formando las jeneraciones sucesivas.

La poesia bable a que he aludido arriba es copiada de un manuscrito que me regaló un amigo hallándome yo en Oviedo, i comprobado con la misma inserta en la Coleccion de Poesías en Dialecto Asturiano que D. José Caveda publicó en 1839. Sobre esta útil e interesantisima coleccion haré algunas observaciones filolójicas cuando de intento hable sobre el orijen i formacion de los dialectos, subdialectos i jergas”.

Y copia, con notas explicativas del significado de algunas voces del bable el poema que él titula “El niño dormido”(35).

 

Finalmente el 10 de febrero de 1849 y en el mismo apartado de Literatura de nuevo escribe sobre “Poesía bable asturiana” en estos términos:

“En el nº 4, páj. 30 de La Antorcha, espliqué la etimología de bable, cuya voz significa lo mismo que patués o rústico. Allí, lo mismo que en el nº 11 pájs. 86-87 presenté algunos modelos i prometí otros de igual o superior mérito de este rústico asturiano, dialecto español en el cual se hallan composiciones de una excelencia verdaderamente extraordinaria.

El estracto de un poema corto, intitulado La Judith, que a continuación copio, no es en mi concepto inferior a nada de su clase en el vasto campo de la literatura castellana. ¡Qué digo de la literatura castellana! Yo no me acuerdo de haber leído ni en La Jerusalén de Tasso, ni en La Luisada de Camoens, ni en ninguno de los otros grandes poemas épicos, nada superior a la aparición de Judith a los betúlicos en el acto de pedir al cielo les libre del dominio de Oliofernes según la describe el vate asturiano. En fin los lectores juzgarán por sí mismos, ahí va el estracto”.

 (Trascribe bajo el título: “Aparición de Judith a los betúlicos.- Anónimo”,  diez y ocho octavas reales, alguna incompleta, tomadas de “La Judith”· considerada como anónima en la edición de Caveda, de Fermín Canella 1887) (36).

 

UN HALLAZGO

 

El día 18 de septiembre, y con motivo de las III Jornadas de Lenguas Gremiales recibí una carta de Jorge Rodrigues, licenciado en Filología Gallego- Portuguesa, uno de los participantes desde el 2002, en la que me decía textualmente: “En mi búsqueda bibliográfica encontré un artículo sobre el bron que supongo que te puede interesar. Trata de una recopilación de vocabulario hecha por un catalán...”. Deseoso de conocer el contenido del mismo no tuve tiempo para pedírselo, siempre respetando el mérito de haber sido él quien lo descubrió pero para Miranda el honor de contar con el testimonio documental escrito, de momento, más antiguo sobre jergas de oficios tradicionales ambulante asturianos.

Se trata, como queda dicho, de un manuscrito citado a su vez por Ricardo Carvalho Calero (1910-1990) catedrático de lengua y literatura gallega en la universidad de Compostela, y en su época una de las principales autoridades en lingüística y literatura gallegas (37).  Después de varias averiguaciones hemos dado con dicho documento en la Academia Galega de La Coruña en el fondo “Martínez Salazar” bajo la signatura 338/2.Tengo que agradecer desde estas líneas a la señorita Mercedes Fernández- Couto Tella, encargada de dicho Archivo tanto el envío de una copia del manuscrito como todas sus atenciones.

Como el primero que lo estudió fue el profesor Carvallo Calero haremos referencia principalmente a su trabajo. En un libro suyo en el que recopilan trabajos y artículos de su autoría, se encuentra el titulado “Um manuscrito de dom Mariano Cubí y Soler”. Allí informa como llegó a sus manos afirmando que fue compuesto en un viaje de Cubí y Soler por Asturias y Galicia, en 1846. En efecto, nos encontramos ya con una nota de interés de su puño y letra solamente leyendo el título del manuscrito:

“Apuntaciones / Sobre lenguas /// Em especialidad sobre el Castellano / deducidas de las observaciones / que hago en mis viajes por España; Comenzadas en / Oviedo a 27 de noviembre de 1846. /En casa de Doña Teresa Gutiérrez / o sea, Posada de la Tiñana, calle de / Salsipuedes, nº 1º.”

Cubí en esta nota aporta datos incluso interesantes para la historia menor tanto de Asturias como de la ciudad de Oviedo. Es extraño que la biografía de Miguel Arañó, la única que conocemos, no cite ni una sola vez Asturias teniendo una cierta relevancia en algunos de sus escritos referentes a la lengua.

Nuestro objetivo es por tanto dar a conocer el estudio que llevó a cabo sobre los asturianos, lenguas y en especial el bron. Creo que Cubí i Soler debería engrosar la nómina de los visitantes por Asturias del s. XIX (38).

La calle Salsipuedes citada en el manuscrito se halla en el Oviedo antiguo, desemboca en la Calle San José y corresponde a partir de 1895 a la actual calle de Ildefonso Martínez. De esta calle dice Fermín Canella citando a Somoza: “El nombre de esta calle es bastante común en España, como apropiado para calles empinadas, angostas y laberínticas”. En efecto el final hacía San José es curva y tan empinada que necesita de escaleras de piedra. La entrada es por la calle de San Isidoro, llamada de la Tahona hasta 1869 (39).

Sin duda la misión de su viaje y la labor de recogida de datos y quizá la divulgación de su doctrina, a pesar de que es prácticamente desconocida en nuestra región, bien merecería una atención mayor por la labor llevada a cabo como un viajero de cierta relevancia a pesar de que sus opiniones sean muy discutibles. Por él sabemos que la posada de la Tiñana en Oviedo (su propietaria doña Teresa Gutiérrez, acaso natural de dicha localidad), fue cuartel general en Asturias para la divulgación de la frenología.

Cubí i Soler debió de permanecer un tiempo relativamente largo en Asturias pues nos habla de su estancia en Gijón y Avilés. El día 6 de enero de 1847, miércoles, una asturiana llamada Doña Bárbara Valdés, acaso una paciente, por lo que se deja ver en la expresión “palpar la mollera”, le dedica unos cantares en bable, inspirados en la Danza prima que dicen así:

 

Válgame la Magdalena

nuestra Señora me valga

como es madrina de todos

favorece a quien lo ama.

 

Este señor de Cubí

tien habelidá tan llena

que a tos diz lo que ye

palpádoyos la moyera.

 

Ye tan grande su saber

y tanta so habilidá

c´a tos dexa plasmaos

cundu lu oyen platicar.

 

Yo plasmada estó d´oille

y de vello musitar

que llo tengo por milladru

bien lo puede creer, rapaz”.

 

Otra admiradora le dedica una octava real con una dedicatoria que deja ver a las claras su fascinación por el frenólogo. Conservamos la ortografía tal como aparece en el texto. “Doña Carmen Zuazo de Ortega, a D. Mariano Cubí i Soler. A el grande Cubí, aludiendo a lo que la Frenolojía ilumina el entendimiento humano”.

 

Cual miras resplandor en noche oscura

que en fuerte llama ya convierte el yelo;

con majestad obstenta su hermosura,

y al punto toca el elebado Cielo;

a sí ves refulgente en grande altura,

el astro de tu Ciencia alzada el buelo:

logrando qe su brillo haga tu fama:

eterna y pura cual divina llama. (40).

 

Carvalho Calero añade una llamada tras la palabra “Alzada” diciendo que es una corrección al verbo “eleva”, y que parece escrito por distinta mano. El verso entonces diría: “El astro de tu Ciencia eleva el buelo” pero entonces quedaría comprometida la sintaxis. El texto, posiblemente autógrafo de la autora, o de un amanuense de la misma, es un añadido del cuaderno.

El manuscrito contiene numerosas notas biográficas en forma de diario de viaje, así como apuntes lingüísticos teniendo en cuenta las normas ortográficas que quiere introducir en nuestra lengua y que él expone en el folleto: Á la nación española sobre reformas ortográficas (41).

Decíamos que en Mahón había jurado hacer un Diccionario de las lenguas, dialectos y argots que se hablan en España, “palabra que formulé ante mi patria y ante mi mismo”. Esto empieza a cumplirlo precisamente en Oviedo como afirma en los apuntes: “Lenguas, Dialectos i Jergas que hoy se hablan en España con notas i observaciones para dar a conocer su fonotonia, lexicografía i gramática comparativa”.

 

EL BRON

 

En determinadas páginas del manuscrito habla del bron. No da informaciones que desconozcamos, dice que lo hablan los caldereros de Avilés y pueblos próximos como Vista Alegre (seguramente se refiere a Villalegre) y Miranda, y que según su opinión procede de los caldereros franceses, una nueva referencia que desconocemos donde pudo hallarla, y que nos hace reafirmarnos en la tesis de la relación entre los caldereros de Auvernia (Francia) y los de Miranda.

Ricardo Carvalho Calero no reproduce el manuscrito entero, que parece constar de un cuaderno con numerosas páginas que tratan de diferentes temas; sino que comenta su contenido y transcribe literalmente, respetando la particular ortografía del original, numerosos fragmentos. En la parte que habla del bron, suponemos que lo transcribió todo.

Desconocemos el paradero del manuscrito. El autor del artículo da el nombre de la persona que se lo prestó (nieto de un erudito gallego del s. XIX), y a la vez de otra persona que sirvió de intermediaria. Esta última aún vive y fue hasta hace poco presidente de la Real Academia Gallega. El artículo de Carvalho Calero está firmado en 1969, y el libro en el que lo recoge, “Da Fala e de la Escrita” se publicó en 1983. Jorge Rodríguez está a la búsqueda del original y dada su constancia, pericia y buen hacer seguramente cualquier día nos sorprenderá con el hallazgo.

 

LÉXICO DE CALDEREROS Y CANTEROS.

LA GÍRIA DE LOS XAGÓS

 

Cubí en pleno invierno de 1846-47 deja la posada de la Tiñana (C/ Salsipuedes, nº 1, Oviedo) y trata de cruzar el Puerto Pajares pero al quedar bloqueado por la nieve tuvo que regresar de nuevo a Oviedo en donde lo encontramos el día 13 de enero. El día dos de noviembre de 1846 había nacido en el barrio de Miranda un niño, José Mª Menéndez Menéndez, nieto de caldereros, que con el tiempo llegaría a ser el conocido mundialmente como “Rey de la Patagonia” por su labor en la parte austral de Suramérica. Hubiera sido interesante haberlo sometido al examen frenológico. Del que sí sabemos que se sometió a este análisis craneal en Avilés el día 25 de enero de 1847 fue el sabio filólogo avilesino Estanislao Sánchez Calvo, según “Españolito”. En carta autógrafa, acaso el resultado del examen, diagnostica el frenólogo que a “Este niño es extraordinariamente sensible, cariñoso i obediente. Imposible es que con él se sea duro, firme o amenazante, sin que tiemble, sin que casi le den convulsiones; por esta razón aconsejo mucha dulzura y afabilidad, porque obedecerá a cuanto de él se quiera”. Contaba apenas cinco años. Desconozco si la carta habla también de su inteligencia, como anota su biznieto Ramón García de Castro en su Semblanza. (42). Comparando las fechas en las que Cubí estuvo en Avilés (1846-47) y el nacimiento del filósofo avilesino (1842) este apenas tendría cinco años, cosa que no deja de ser sorprendente.

Miranda por entonces, según el Censo Municipal de 1935, que nos da nombres parentescos, oficios y procedencia, diez años antes de su visita, contaba con catorce barrios, doscientas ochenta y cinco familias, y mil treinta y cinco habitantes. Había caldereros en nueve barrios, divididos en caldereros, ferramenteros y algunos herreros. No entran aquí los que él pudo visitar en Villalegre ni tampoco tenemos noticia clara de ellos.

 

No está clara la dedicación o división de artesanos en razón del oficio, En la nómina de caldereros del s. XVIII que obra en los Archivos del Ayuntamiento de Avilés se hace una curiosa división entre el trabajo de estos.

Así en datos de 1771 se dice de José Calvo de Vidoledo que era tratante de cobre, Mateo Fernández Bendoval en el Camino Real era calderero de herramienta, José La Granda: tratante en el arte de la calderería, Francisco López: comerciante en cobre, Jacinto Bernardo: tratante de calderero, Fernando Fernández: comerciante en cobre y otras cosas dentro y fuera del Principado, Francisco de la Granda: tratante en el comercio de la calderería, otro José Calvo: calderero de herramienta, es decir, su oficio era el de componer calderas, Manuel de la Granda: tratante de calderería que anda con la ferramienta..., etc. Un somero análisis de estos datos deja ver a las claras las diversas especialidades que existían entre ellos con respecto a un mismo material: las calderas y el cobre. También declaran sus ganancias. Incluso esto lo hacía alguna mujer en nombre de su marido, en los siguientes términos no carentes de cierta ironía: “Relación que yo, María Conde, doy por ser la única en ausencia de mi marido Juan de Ávila que tiene de edad 36 años y dicho mi marido ya hace cuatro años que no vino a casa a causa de las pocas ganancias que tiene con la ferramienta en el trato y compostura de calderos por Castilla” (julio 1771). Algunos de estos caldereros parece ser que tenían procedencia gallega o más bien que habían emparentado por haber contraído matrimonio en sus desplazamientos.

Según el Catastro del Marqués de la Ensenada en 1753 había en Avilés 115 tratantes de cobre, 19 caldereros, 34 herreros y 12 cerrajeros... Sin embargo en dos Censos hechos uno el año 1834 y en 1835 el otro, Cubí estuvo diez años después, en el barrio de Bao había 17 caldereros y 7 ferramenteros. En el de Villanueva 26 caldereros y 12 ferramenteros. En el de El Riego 3 ferramenteros. En el de Nondivisa 11 caldereros y 10 ferramenteros. En el de Vidoledo 4 caldereros y 8 ferramenteros. En el de La Cruz de Illas 4 caldereros y 3 ferramenteros. En el de Alfaraz 2 caldereros y 12 ferramenteros. En el de Miranda 35 caldereros y 22 ferramenteros. En el de La Carriona 11 caldereros y 10 ferramenteros.  O sea unos 127 caldereros y 109 ferramenteros, teniendo en cuenta que algunos aparecen como herreros y tampoco es clara la diferencia entre ambos. En total 235 artesanos dedicados al cobre con los cuales tuvo que hablar Cubí, teniendo en cuenta que al pertenecer algunos barrios al Concejo de Castrillón (parte de La Cruz de Illas, El Forcón, Las Pedreras, La Curtia... pudiera aumentar un poco más el número. Hay algunos barrios como Heros, uno de los más poblados, y otros de menos población como La Grandiella, Vallín o Moclín, Río San Martín, etc. donde ni había caldereros ni alfareros, otra de las artesanías tradicionales en Miranda (43).

 

Aunque nuestro frenólogo es tan escrupuloso en fechas y lugares que anota con todo detalle sin embargo en lo tocante a nombres suele ser bastante reservado, casi siempre por mantener a los informadores en el anonimato y evitar así problemas. De todas formas poco importan ya los nombres puesto que no nos aportarían datos de mayor interés. Suponemos que habrá encontrado por Galicia caldereros, ya que era precisamente la provincia coruñesa la que frecuentaban algunos de estos artesanos. Y no deja de ser curioso que la zona del Bierzo, otra de las dos que eran objeto de las andanzas de nuestros xagós fuera también objeto de interés para Cubí. Acaso puras coincidencias pero que no dejan de tener su punto de curiosidad.

 

 

AVILÉS Y S FUERO

 

Por las notas manuscritas que dejó ya dijimos que el día 16 de enero, sábado de 1847 se encuentra en Gijón. No tenemos noticia tampoco qué pudo interesarle en la Villa de Jovellanos. Acaso fue invitado por algún círculo o grupo de estudiosos de la frenología a dar alguna charla. Lo que ya sabemos con certeza, pues aparece claramente en su manuscrito, es que el miércoles, día 27 de enero (1847), se acerca a Avilés, para regresar de nuevo a Oviedo el sábado 6 de febrero. En la Villa del adelantado hizo una doble o acaso triple gestión.

En primer lugar quería conocer personalmente el pergamino del Fuero. Lo cuenta así en el prólogo al libro de Fernández y Morales:

“... Marina (44) además, para mayor corroboración de le existencia de un romance en el s. XII, copia el principio de los celebérrimos fueros de Avilés en Asturias. Siguiendo el error de muchos, atribuye su otorgamiento al emperador don Alfonso VII, en enero del año 1155. Pero el caso es que estos fueros se concedieron por su abuelo D. Alfonso VI, que murió en 1109. De modo que su fecha más bien pertenece al siglo XI que al XII. Es sin disputa alguna el documento, escrito todo en romance rústico español, más antiguo que poseemos i por este lado el más importante bajo el punto de vista de idiomolojía nacional” (45).

“En 1847 hice de intento un viaje a Avilés para examinarlo i hacerlo copiar. Guardo esta copia como uno de mis más preciosos documentos lingüísticos. Entonces ignoraba yo que don Rafael González Llano, dos años antes (1845) lo hubiese publicado con notas curiosas e importantes” (46).

En efecto el avilesino y archivero del duque de Medinaceli, Rafael González Llanos, publica un estudio en dicha revista un trabajo (47) defendiendo la legitimidad del Fuero contra los ataques del primer marqués de Pidal don Pedro Pidal y Carneado. Su hermano Ramón, alcalde de Avilés en 1844 y 1845 con el que seguramente tuvo que ponerse Cubí en contacto al llegar a Avilés, siguió el estudio del Fuero y publica en El Eco de Avilés, julio y agosto de 1866, otro documentado trabajo rebatiendo las tesis de Fernández Guerra con argumentos, algunos de los cuales había empleado antes su hermano Rafael (48).

Este trabajo desencadenará años más tarde una polémica en la que intervinieron Fernández Guerra en contra, y Arias de Miranda a favor de la autenticidad. Curiosamente fue también en 1845 cuando muere en Madrid González Llanos.

No habla de momento de los caldereros, pero es de suponer que fue por estas mismas fechas cuando se acerca a Miranda y se pone en contacto con artesanos del cobre para recabar de ellos el primer Vocabulario escrito del bron que poseemos. En su división lingüística de Lenguas, y dialectos afirma que los dialectos son madre o al menos hermanos de las lenguas. Primero fueron los dialectos, alguno de ellos al ser objeto de más atención y cultivo por escritores potenciaron su uso, quedando como lengua principal y el resto como dialectos: Así afirma que en España prevaleció el dialecto castellano convirtiéndose en lengua y los demás, salvo el eusquera, se quedaron en dialectos.

 

LAS JERGAS.- UN VOCABULARIO DEL BRON

 

En otro lugar dice: “Además de dialectos i subdialectos como medios de comunicación, ecsisten lo que se llama jergas o jerigonzas. Algunos suponen que no ecsiste sino la de los jitanos, ladrones i rufianes, llamada jerigonza o caló en la cual se han compuesto poesías i de la cual se formado un diccionario especial (49). Las jergas o jerigonzas son hablas artificiales, foradas a voluntad por la jente a quien conviene, comunicándose, ocultar sus ideas a los demás. Válense por lo común de este medio las jentes que se dedican a ocupaciones criminales o inmorales; y como esta clase de jentes pulula por todas partes, todas las lenguas, i a veces dialectos, tienen jergas más o menos marcadas”.

Es una observación muy aguda esta del Señor Cubí, ya que a menudo en nuestros incipientes nacionalismos se emplea la lengua más para aparecer distintos haciendo ininteligible la conversación a los no hablantes que para comunicarse. Y no deja de ser curiosa la nota a pie de página que ilustra el párrafo anotado y que insertamos a continuación:

“El primitivo impulso hacia la creación i uso de las jergas, no es necesariamente para ocultar planes i acciones malvadas; sino más bien para disfrutar esa satisfacción, hija del amor-propio, de poder hablar sin ser entendidos, para aplicarlo al fin que más convenga. Así en castellano vemos que los niños se forman una jerigonza que consiste en la introducción del sonido guede, gada, etc. en medio de cada sílaba. Para decir, v.g.: “¿Cómo estamos?” se espresan así:

 “¿Cogodo-mógodo éguedes-tágada-mógodos?”. En catalán se usa por lo común la equis (x), representando el sonido de ch francés en chanson. En esta jerga esa frase se diría: “¿Coxó-moxó exeé-taxá-moxós?” Los grandes poliglotos han encontrado esta costumbre en muchas partes; sobre todo en Asia”.

También durante mi estancia en la misión de Burundi me comentaron que en una de las colinas cuando quieren que nadie los entienda, a no ser los que están en el ajo, ponen la palabra al revés v. g.: cova que significa trabajo por vaco...

Cubí sigue en su prólogo disertando sobre los argots de la siguiente forma:

“En España hay una gran variedad de estas jergas más o menos completas. Además de la jermanía o caló, propiamente dicho, común a los rufianes cuya lengua general es la castellana, hai un caló catalán en el que al cuarto se le llama calé, a la peseta pela, al napoleón nap, etc. etc.; otro valenciano, otro asturiano-gallego, etc. etc.

Este último se usa por los caldereros ambulantes que abundan o solían abundar en los montes i rincones de Galicia i Asturias. A esta jerga algo notable se le da el nombre de el bron o embustero. Los ciegos i picapedreros o canteros de algunas comarcas de Galicia i también de Asturias, usan otro mui distinto, al cual le dan el nombre de el latín, en sentido de lengua difícil de entender por los profanos.

De los estudios que he hecho sobre estas jergas en general, i de los que hice sobre las jergas españolas en particular, en mis excursiones frenológico-lingüísticas por España durante los años 1843 al 1848 me convencí de que estas hablas artificiales de jente rufianesca o de jente que les conviene ocultar lo que dicen entre sí, aún cuando sus fines no sean precisamente reprobados, son en el fondo la lengua o dialecto del país de los que las usan. Sólo se hallan cambiados los sustantivos i verbos principales con algunos adjetivos i pronombres. El fonetismo, monotonía o modo de articular es idéntico a la lengua o dialecto del país.

Así en el bron estar es “separuñar”; usted: “soi” i ¿Cómo está usted? “¿Cómo separuña soi?” pronunciado con acento castellano, asturiano o gallego.

Duro es “canelo”, i para contar, a cada número español el bron le añade “i veo”; así veinte duros, es: “veinte-i-veo canelos” (50).

... “En armonía con este principio que senté arriba sobre que siempre existirá jente a quien convenga comunicarse entre sí por medio de un habla artificial para ocultar sus planes, en Francia hai sus jergas, cuya principal es la que se llama argot; en Inglaterra las hay, cuya principal es el billingsgate; las hai en Alemania, cuya principal es el rothwaelsch; i las hai por todas parte como lo acredita el bailaban que inventó el scheikh Mohyi, el año 1000 de la hejira, el farchisapé de los Circasianos (al N. del Cáucaso) de que habla el insigne orientalista francés, el baron Silvestre de Sacy.

Sobre este asunto, pero especialmente sobre las jergas españolas, hablaré más por estenso cuando publique la obra en la que me ocupo hace más de treinta años sobre los idiomas que se han hablado i se hablan en la Península Española, todo ilustrado, donde sea posible, con modelos i dechados escojidos entre los más selectos” (51).

Cita de nuevo la Colección de poesía en bable de Caveda con motivo de sus argumentos sobre la ausencia de árabe en nuestro dialecto e incluso reproduce algunos textos de La batalla de Covadonga y del El niño enfermo, él dice dormido, poema este que le debía de ser especialmente querido por reproducirlo íntegro a pesar de su extensión en el nº correspondiente al 18 de noviembre de 1848 de La Antorcha.

 

El señor Cubí tuvo que tener un segundo contacto con Avilés al hacer suscripciones para su Revista La Antorcha. No sabemos si pronunció alguna conferencia sobre la Frenología. Dado su entusiasmo por esta doctrina y su vocación de propagandista nos imaginamos que sí. Acaso algún día aparezca alguna noticia sobre el caso. Sabemos que las suscripciones a la revista La Antorcha se hicieron en un principio a través de un tal García sin más datos (52) pero poco tiempo después (53) ya recibe y recauda las suscripciones el congresista don Estanislao Suárez Inclán (Avilés, 1822-1890) con el que necesariamente tuvo que coincidir o al menos tener algún contacto.

 

Finalmente, y en tercer lugar, está la visita que lleva a cabo a los caldereros y su recogida de términos con una breve descripción del oficio, y de la lengua. Si el prólogo del libro Ensayos poéticos... fue escrito en 1860 y hacía más de treinta años que se ocupaba del tema, tenemos que suponer que el manuscrito o “Apuntaciones...” a que aludimos fechado en Oviedo en 1846, debió de ser el punto de partida del trabajo Dialectos de la Península sin publicar y acaso incompleto según apunta su biógrafo, y cuyo paradero nos es desconocido. Por tanto ateniéndonos a las notas manuscritas podemos decir que si comparamos el hallazgo de el bron por Aurelio de Llano con lo que cuenta el propio Cubí podemos poco más o menos establecer un paralelismo sobre cómo, al acercarse a Avilés, pudo llegar a oídos del frenólogo y lingüista la existencia del lenguaje de los xagós mirandinos.

Aurelio de Llano nos describe así cómo estando en Avilés, tuvo conocimiento el bron:

“Los turistas encuentran buenas comodidades en esta villa circundada de pueblos pintorescos, entre ellos Miranda. Desde tiempo muy antiguo, casi todos los habitantes de este lugar, el día primero de octubre, se desparraman por Asturias, Galicia y Castilla ejerciendo el oficio de caldereros y regresan a sus casas el primero de julio. Hablan entre sí una jerga llamada bron.

A principios de julio de 1920, andaba yo por estos contornos recogiendo material folklórico, y en un establecimiento de Avilés oí a una joven hablar con su marido empleando un lenguaje desconocido para mí. Luego me dijo la joven que estaban hablando en bron.

-¿Y quienes usan esa jerga? le pregunté

-Los xagós del garo chipeno muy xiro que se trova cerca del garo forxe; moi tróvome filluma de un xagó y garlio el bron. ¿Lo entiende? -dijo riendo graciosamente.

-Lo entenderé si V. lo traduce. Y dijo:

-Los caldereros de un pueblo muy bonito que está cerca de esta villa; yo soy hija de un calderero y hablo el bron.

Al día siguiente fui a Miranda, estuve allí algún tiempo y logré, no sin trabajo, recoger el Vocabulario del bron”

En nota a pie de página dice: “Dialectos jergales asturianos: La xíriga y el bron. Estos dialectos no tienen ninguna relación con nuestro bable; los llamo asturianos porque viven aquí desde tiempo inmemorial”. Es curiosa e interesante la nota de Aurelio de Llano con respecto a la relación Bron/Bable que contradice lo que dice a este respecto Mariano Cubí. Para Aurelio de Llano, tesis que pude comprobar in situ hablando con los caldereros de Miranda, “estos dialectos no tienen ninguna relación con nuestro bable”. En cambio Cubí i Soler no duda en afirmar que “el fondo de su idioma (el bron y el latín de los canteros) es bable i gallego -su parte fonética es bable-gallega”.  Termina el texto de Aurelio de Llano diciendo:

“A los caldereros no les ha gustado que yo divulgase esta jerigonza, que tiene algunas palabras iguales a la que hablan los ciegos. Estas formas idiomáticas no responden a un lenguaje común” (54).

Cubí i Soler permanece en Miranda o Avilés unos diez días que aprovecha para recoger un pequeño vocabulario del bron que en su cuaderno relaciona con el de los canteros o Verbo dos arginas, y algunas notas sobre los caldereros que copiamos, con su ortografía original, corrigiendo algún error entre paréntesis. En realidad casi todos los términos nos los encontramos en el Vocabulario de Aurelio de Llano:

“Existen -dice Cubí- en Avilés i pueblos inmediatos, como Vista Alegre (Villalegre), Miranda i otros unos hombres que se dedican casi todos a hacer calderas, i a comerciar principalmente con Galicia. Danse así mismos el nombre de Xagós o caldereros.

La fabricazión o tráfico de calderas es la parte ostensible el alcahuete de sus miras. Sus calderas son para ellos lo que los caballos para los jitanos. Sus miras reales i positivas es el pequeño tráfico con todos sus vaivenes, engaños, raterías, etz.

En Andalucía i otras partes donde hai llanuras, las caballerías pueden servir, pero aquí, tierra montañosa, escabrosa, etz. sin caminos ni ziudades grandes, era preziso otro ramo de comercio jeneral para tener entrada i cabida en las casas de las poblaziones, caseríos, quintanas, etz. i ninguno más a propósito que el tráfico de las calderas.

A la legua se ve que su lengua espezial, es una lengua estudiosamente formada para que se entendiesen entre sí; pero no un dialecto que ellos trajesen o que se hubiese formado en el transcurso de los siglos.

En mi conzepto es una rama de esos nómadas caldereros franzeses que recorren el mundo a guisa de jitanos intelijentes; por estos montes tuvieron que adaptarse a las zircunstanzias espeziales del país. Su lenguaje se llama, ya, el embustero: por que bron significa embuste, mentira.

El fondo de su idioma es bable i gallego -su parte fonética es bable-gallega-; como el billingsgate es inglés; el caló español; el argot francés; el Rochwäich alemán; el gergo italiano.

Los sustantivos, adjetivos i verbos son los que han cambiado; las otras partes del discurso no. Por supuesto aquí no ha habido un Quevedo que haya escrito en esa jerga, lenguaje o jermanía. Las siguientes voces que he colegido”.

Y añade Carvalho Calero por su parte:

 “Del Bron de los caldereros de Avilés y del latín de los canteros de Pontevedra incluyo respectivos vocabularios o manuscritos de Cubí. Este sometió a sus interlocutores al mismo cuestionario. Por eso no se repite aquí sino que se reproduce el manuscrito en esta parte en tres columnas o cuestionario castellano, la jerga de los caldereros de Avilés y la de los canteros de Pontevedra, conforme aparecen las voces en el original. En este se encuentran aparte los vocabularios de las mencionadas jergas profesionales. El vocabulario del bron está escrito con letra clara. El del latín de los canteros de Pontevedra parece tomado y anotado apresuradamente, al filo de la viva voz del sujeto que no sabe responder a alguna de preguntas. La letra es de difícil inteligencia. Algunas de las mismas lecturas son de dudosa exactitud, marcadas con un signo de interrogación. Cuando no aparece la palabra jergal es que no la hay en el original y aquí se suple con una raya”.

 

   CATELLANO             CALDEREROS             CANTEROS

 

1.- Muchacho                  Motaron (moteron)         Pelan

2.- Pan de trigo               arson (artón)                   Grito

3.- Pan de maíz               Virola                              Virola

4.- Cuchillo                     Cañabeto (cañabeta)        Cortante

5.- Perro                          Xien                                Texo

6.- Vaca                          Cornela                           Escornela?

7.- Vientre                       Mandorra (bandurria)     Las trillas

8.- Cara                           Ñácara                             --

9.- Maíz*                         Andaluz*                        Andaluz

10.- Andaluz*                 Maíz*

11.-Casa                          Coime                             Moique

12.-Nariz                         Ñarres                             Sulineiras?

13.- Ojo                          Bissau (vixao)                 Calumbros

14.- Cabeza                     Mocha                             Mocha

15.- Manos                      Gopas                             Agarrar

16.- Pies                          Champlos                        Xambos

17.- Padre                       Peiro                               Xeve de moi

18.- Madre                      Meira                              Xeva de moi

19.- Zapato                     Calcos                             Calcurros

20.- Vino                        Bayo                               Bayo

21.- Agua*                      Ansia*                             Oreta

22.- Ansia*                     Agua*                             No sabe

23.- Fuego                      Rafe                                Rufo

24.- Quemar                             Arrafar                            Rufar

25.- Beber                       Chumar                           Pinchar

26.- Comer                      Moguer (muquir)            Jandir

27.- Casarse                    Mancubillarse                  Aputallarse

28.- Esposa                     Socia (sona)                              Zoma

29.- Hijo                         Fillumo                           Chipre

30.- Hermano                  Hermánio (hernamio)      Hermánio

31.- Gato                         Gatifel (duque)                Xandoque

32.- Ratón                       Ratibeo (mure)                Ratibeo

33.- Bonito, hermoso      Xiro                                Parapoco

34.- Feo                          Fate                                 Esterbafo

35.- Trabajar                   Machillar                         Labraxare

36.- Martillo                    Cotás                               Cotas

37.- Ropa                        Farda                               Fiaña

38.- Cabello                    Roblosos                         Lepos?

39.- Leche                       Blancao (blanqueao)       Zurrís

40.- No                           Nente                              ---

41.- Sí                             Ichu (icho)                      Bai

42.- Decir, hablar            Chantar                           Jarlar

43.- Ladrón                     Duque                             Alpurrote

44.- Duque                      ladrón                             ---

45.- Yo                           Moi                                 Moi

46.- Tú                            Toi                                  Toi

47.- Él                             Atesco                             Ileo

48.- Usted                       Soi                                  ---

49.- Bien                         Xiramen                          Paracobo

50.- Mal                          fatamen (fatemen)           Esterbofo

51.- Real                         Cova                               Medio jitxe

56.- Cuarto                      Xierto (xerto)                  Zespe

57.- Duro                        Canel                               Layo

58.- Onza                        Florina                            ---

59.-.Piedra                      Lágrima                          Dropa?

60.-Lágrima                    Piedra                              Oreta

61.-Cómo está usted?      ¿Cómo separuñas soi?

62.- Buenos días             Buenos matinos

63.- Uno                         Un i veo

       Dos                         Dos i veo

       Tres, etc.                 Tres i veo

64.- Veinte duros            Veinte canelos

63.- Fraile                       Moine                                Moca

66.- Capellán                   Raso                                

67.- Dinero                     China                              Zespe

68.- Caballero                 Golfo                              Eimo

69.- Horno                      Hornunfo                       

70.- Este caballero ¿qué te parece?  Atesco golfo que te paruña?

71.- Parece mal               Parezuña xiramen (bien) (55)

 

El vocabulario que recoge consta de 61 palabras, de las cuales sólo cinco no están incluidas en el libro “Los caldereros de Miranda” y en dos más acude al mecanismo de añadir -unfo o -fel al final de la palabra castellana. Son las siguientes:

xirola “pan de maíz”,

ratibeo “ratón”,

soi “usted”,

florina “onza”,

moine “fraile”

gatifel “gato”

hornunfo “horno”

 

También aparecen numerosas variantes de palabras recogidas en Miranda, por ejemplo «roblosos» por roblós: “cabellos”, “motaron” por moterón: mozo, “socia” por sona: esposa, etc., aunque nos inclinamos a pensar que más que variantes son malas transcripciones, puesto que al estar escritas a mano y ser una palabra desconocida se confunde fácilmente una letra, cambiando por tanto la palabra. Sucedió lo mismo con Aurelio de Llano cuando recoge por ejemplo la palabra misa y él escribe: patina, cuando es patulla, ya que en la escritura es fácil confundir la elle elle (ll) con la ene (n), o una u por una i.

Un estudio comparativo de estos vocabularios jergales nos hace ver que en concreto el Verbo dos arginas de los canteros y el bron tienen una relación muy estrecha como ya indicó en su día Julio Ballesteros en su obra (56).

 

CONCLUSIÓN

 

Nos hallamos por tanto ante un viajero del s. XIX que recorre Asturias, cuaderno de campo en mano, como recopilador de datos, lingüista estudioso y admirador del bable o asturiano, propagador de la Frenología, criminólogo, etc. Posiblemente andando el tiempo irán apareciendo nuevos datos. Hoy damos por terminado este trabajo a todas luces muy incompleto por el olvido en el que han estado durante más de un siglo sus notas de viaje que a pesar de ser susceptibles de crítica a veces por triviales o pueriles, sin duda son un testimonio más sobre aquella Asturias de mediados del s. XIX.

De todas formas en lo que se refiere al, denominado por él, dialecto asturiano no creo que sea incorrecto decir que acierta al afirmar que es propio de gente rústica o lugareña sin que esto redunde en menoscabo de aldea o alabanza de corte. Si ojeamos los diccionarios de los diversos bables, ilustrados o no, veremos que un porcentaje altísimo de voces, grabados y fotografías pertenecen al mundo agrícola o rural. En la aldea es donde radica la verdadera riqueza del vocabulario e incluso del giro sintáctico o prosódico feliz del bable. Y es que el mundo rural fue como un reducto que conservó casi intacta la lengua. Otro tanto pasaría en las ciudades si en la Corte los reyes y cortesanos hubieran seguido empleando la lengua llamada vulgar en vez del castellano. Hoy se están haciendo grandes esfuerzos por domesticar estos términos urbanizándolos al aplicarlos a los diversos campos de la vida moderna con mejor o con peor fortuna. Cubí por tanto no está tan desacertando en su terminología aunque aparentemente parezca a algunos oídos ofensiva.

Con respecto al Bron, seguramente hubiera lucubrado más y más profundamente si hubiera tenido ocasión de conocer las diversas comunidades donde se habló. A Miranda llegó un buen día y nos dejó por escrito el primer vocabulario del bron escrito. Lástima que no se hubiera desplazado a San Juan de Villapañada, Grado, o a Fornela con su variante burón, y que no está muy lejos de El Bierzo donde se interesa por su lengua, y sobre todo que hubiera conocido la existencia del Broun de los chadroniers o caldereros franceses, pues sin duda allí se hubiera dirigido a recoger al menos una muestra de la que carecemos inexplicablemente.

Pero hoy más que lamentarnos tenemos que felicitarnos por haber encontrado la labor de este personaje, viajero incansable que todo le vale y todo le interesa, y no rendirnos, en la esperanza de hallar algún día no sólo el manuscrito sino su trabajo inédito sobre lenguas, dialectos, etc. a que tantas veces alude en sus publicaciones. A no ser que todo se hubiera quedado únicamente en las notas que inició en Oviedo un 27 de noviembre de 1846 en la fonda la Tiñana -hasta su ubicación parece tomado de un argot- de la calle Salsipuedes.

 

 

José Manuel Feito

 

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NOTAS

 

(1).- Ramón Carnicer.- Entre la ciencia y la magia. Mariano Cubí. (En torno al siglo XIX español). Biblioteca Breve – Ensayo. Editorial Seix Barral, S.A., Barcelona 1969, pá. 171. Sin duda este trabajo, no tan conocido como debiera serlo, es el estudio más exhaustivo que se ha hecho sobre nuestro frenólogo español. Sin embargo acaso por carecer de interés para el autor o por desconocer el manuscrito del que luego hablaremos, en lo referente a noticias y datos sobre el bron de los caldereros aporta poca información.

 

(2).-Polémica religioso-frenolójico-magnética, sostenida ante el tribunal eclesiástico de Santiago en el expediente que ha seguido con motivo de la denuncia suscitada contra los libros i lecciones de Frenolojía y magnetismo de D. Mariano Cubí i Soler, cuya causa ha terminado últimamente por sobreseimiento; dejando a salvo la persona i sentimientos del Sr. Cubí. Redactada i publicada según ofrecimiento que hizo el autor i admitió aquel tribunal, por..., fundador de varias sociedades cientificas i dos colejios | literarios, etc... Barcelona. Imprenta de José Tauló, Calle de la Tapineria, 1848. (Un tomo, en octavo francés, 500 páginas.) pág. 90.

 

(3).- Extractos de los más célebres escritores y poetas españoles. Prosa. Imprenta de José Robinson. Baltimore 1822.

 

(4).- Polémica religioso-frenolójico-magnética..., ob. cit. pág. 45.

 

(5).- “Refutación completa / de los cargos, copiados al pie de la letra,  que hace en su folleto intitulado: ´A / todos los que tengan ojos para ver y oídos para oír´ el doctor en Sagrada / Teología Don Antonio Severo Borrajo, á la Frenolojía y Magnetismo, / como descubrimientos antirreligiosos, / Antimorales y Antisociales, / según hace cinco años, que /con el permiso competente y sin obstáculo ni impedimento alguno, / por parte de las autoridades eclesiásticas ó civiles, está esplicando públi-/ camente en sus libros, y en sus lecciones en casi todas las capitales del Reino, / D. Mariano Cubí i Soler; / en la cual / se demuestra así la ignorancia, la falsedad y la dañada intención del / acusador, como el beneficio que recibiría la Religión y la / sociedad, de que los Teólogos, los Jurisconsultos, los Médicos, / los Filósofos; en suma, todas las clases del Estado, se dedi- / casen al estudio de esos descubrimientos y especial- / mente al de la Frenología. / Su Autor / el mismo denunciado” Coruña: Imprenta de Don Domingo Puga. Calle de Acevedo número 80 – 1847. 92 págs. de texto, más 31 de apéndices, pág. 29.También en Segundo Cruceiro, Diccionario I, 163. Cit. por R. Carvalho Calero, ob. cit. pág 86.

 

(6).- En este campo, algunas de sus obras son: Diálogos en inglés y español. Baltimore 1822. Diccionario de bolsillo inglés español.- Nueva gramática española. Baltimore 1822.- Diccionario de la lengua castellana, Baltimore 1823. The enghish translator, Cambrige 1828.- Observations on a practical system of translation; with a few remarks on the modes generally pursued in learning languages. Boston 1828. 63 pp. The spanish translator, Baltimore 1841.- Traductor francés. Tratado de Aritmética, Barcelona 1844. Véanse loas tablas que publica en su documentado trabajo Mar Vilar, ob. cit. págs. 145,149, 151. En ellas aparecen asignaturas, colaboradores con los que contaba, etc., datos que nos sirven para conocer más a fondo su vocación de maestro y la labor pedagógica desarrollada en sus colegios. (TABLAS)

 

(7).- “La frenolojía y sus glorias. Lecciones de frenolojía ilustradas con profusión de auténticos retratos y otros diseños, por el propagador de la frenolojía en España, Mariano Cubí i Soler. Barcelona. Imprenta Hispana de Vicente Castaños, Monserrate, 16 (nuevo) 1852. Un tomo en 4º de 1.160 pp. II. .- Pág. 752, nota. La Frenología y sus glorias... fue traducida al francés y publicada bajo los auspicios de Napoleón III en 1858, después de haberse sometido a un examen craneológico y maravillarse de los aciertos que comprobó sobre su psicología, tendencias, etc.

 

(8).- Sobre su labor pedagógica en Cuba ver el trabajo de la investigadora murciana Mar Vilar: “La innovadora labor educativa en Cuba del gramático y lexicógrafo anglista Mariano Cubí y Soler (1829-1832)”, Letras de Deusto, nº 88, vol. 30 (2000), pp. 141-158. En la Refutación Completa Cubí nos facilita unos datos de estos años, pág. 29.

 

(9).- Introducción a la Frenología por un catalán, Baltimore 1836. En La frenología y sus glorias. Lecciones... obra de 1.160 páginas recoge también cantidad de datos sobre su vida, publicaciones y actividades. Sobre esta: II, pág. 800.

 

(10).- Manual de Frenolojía o sea Filosofía del Entendimiento Humano, fundada sobre la Fisiología del Zelebro, Barzelona 1843. Folleto de 96 pp. en 8º.

 

(11).- Manual práctico de magnetismo animal, o exposición metódica de los procedimientos empleados para producir los fenómenos magnéticos, y su aplicación al estudio y tratamiento de las enfermedades, por Alfonso Teste. Traducido i reformado por Mariano Cubí i Soler y Majín Pers y Ramona. Imprenta de J. Verdaguer, Rambla nº 87, Barcelona 1845.

 

(12).- A la nazión española, sobre reformas ortográficas. Historia de la Ortografía castellana, de la cual se desprende que la introducción en ella de las pocas modificaciones que necesita para hacerla de todo punto filosófica, es en armonía con su índole, con el uso, con el parecer de nuestros mayores humanistas, con la Autoridad de la Real Academia Española, con todas las reformas hechas en ella de seis siglos a esta parte., i con los adelantos de la nacion entera, puesto que reduciría a una sesta parte el tiempo que ahora se necesita para aprender a leer i escribir correctamente, por D. Mariano Cubí i Soler. Barcelona, 1852.

 

(13).- D. José María Cuadrado (Ciutadella, 1819-Palma de Mallorca, 1896) Historiador y arqueólogo español. Autor de obras de historia medieval como Historia de la conquista de Mallorca (1850). Junto a Pablo Piferrer escribió la tan conocida y valiosa obra Recuerdos y bellezas de España, redactor por entonces del periódico La Fe

 

(14).- La Antorcha (25/XI-1848), pág. 91.

 

(15).- Ibid., (30/XII/1848), págs. 129-132, y (6/I/1849), págs. 139-140.

 

(16).- “A todos los que tienen ojos para ver y oídos para oír”, bajo las iniciales A. S. B. Imprenta Núñez Espinosa, 1847.

 

(17).- La Antorcha (2/XII/ 1848), pág. 99 y (17/III/1849), pág. 217. Ciencias.- Frenolojía en sus glorias. En la obra: Frenolojía i sus glorias. Cuando se inicia el proceso Fray Manuel es catedrático y vicerrector del Seminario de Lugo. Consagrado Obispo de Badajoz den 1854 a 1858 y mas tarde de Zaragoza donde funda en 1866 la Congregación de Esclavas con la intención de revitalizar la vida cristiana en el barrio del Convento de Santo Domingo y fomentar las virtudes católicas de las jóvenes solteras con la veneración de los Dolores de la Virgen.

 

(18).- V. T. Gómez García.- El cardenal Fr. Manuel García y Gil, o.p. Obispo de Badajoz y Arzobispo de Zaragoza (1802-1881).Valencia 1990. 94 pp.

 

(19).- Polémica..., 7, 9, 15 ss. y 447.

 

(20).- “Refutación completa...”, ob. cit. También en Segundo Cruceiro, Diccionario I, 163. Cit. por R. Carvalho Calero, ob. cit., pág. 86.

 

(21).- La “Polémica religioso-frenolójico-magnética..., ya citada.

 

(22).- Filosofía elemental (2ª edición) Madrid 1878. Extractos de las páginas 271-324.

 

(23).- Tomás Carreras Artau, Estudios sobre médicos-filósofos españoles del siglo XIX, CSIC, Barcelona 1952, págs. 57-58.)

 

(24).- Sistema completo de Frenolojía, con sus aplicaciones al adelanto i mejoramiento del hombre individual i socialmente considerado. Segunda edizión corregida, aumentada i notablemente mejorada. Imprenta de J. Tauló, Calle de la Tapicería, Barcelona 1844, pág 365. “Cuando un hombre es ...criminal nato...cualquier castigo es injusto”. Sistema..., pág 419.

 

(25) Federico Castejón.- “Mariano Cubí i Soler. Antropólogo criminalista español anterior a Lombroso. Estudio bio-bibliográfico”, por... Catedrático de Derecho Penal de la Universidad y del I. Colegio de Sevilla Lisboa. Imprensa Nacional 1928. Archivo de Medicina Legal, (1923-1925) volumen II, nº 4, pág. 2. 

 

(26).- Lecciones..., I, 237. Cit. por Federico Castejón, ob. cit. pág. 5.

 

(27).- Lecciones..., I, 251, 252.

 

(28).- Refutación..., pág. 86.

 

(29).- Ibid, pág. 87.

 

(30).- Ibid, pág. 9.

 

(31).- Ibid, pág. 9.

 

(32).- Biografía de D. Mariano Cubí y Soler, distinguido frenólogo español, por D. Miguel Arañó», Barcelona 1876, 30 págs.

Con respecto a sus ideas políticas y sociales es interesante tener en cuenta el opúsculo: “Al pueblo Español, sobre las causas que hacen el Comunismo imposible y el Progreso inevitable”. Consideraciones sobre las leyes naturales que rijen: 1º La propiedad; 2º El trabajo; 3º La prosperidad individual i general; 4º El progreso humano. Por Don Mariano Cubí i Soler. Camino que nos conduce a la abundancia i aleja de la miseria. Pan i bocas, o sea, economía politica puesta al alcance de todos. Barcelona 1852.

 

(33).-”Ensayos poéticos en dialecto berciano, por el comandante de Infantería  e inspector provincial de estadística  D. Antonio Fernández y Morales  con una introducción sobre lenguas, dialectos, subdialectos y jergas  en general, y el origen del berciano, lengua y dialectos  castellanos y gallegos en particular por  D. Mariano Cubí i Soler,  autor de varias obras filológicas, fundador de dos / colegios literarios, y propagador de la  frenología en España. Ponferrada 2003.  Instituto de Estudios Bercianos.

 

(34).- La Antorcha.- (30/IX/1848), nº 4 (caso de haber numeración), pág. 31.

 

(35).- Ibid., (18/XI/1848), nº 11, págs. 86-87. “´El niño dormido´, de autor anónimo, se puede encontrar en la Antología de José Caveda.-Colección de Poesías en Dialecto asturiano 1839”. Nota de Cubí.

Sin embargo algunas antologías como la “Antología del Bable”, Gijón, 1972 tomo I, pág. 1 a 4 publicada en los fascículos de la Gran Enciclopedia Asturiana,” y lo mismo en la Antología de poetas asturianos, I -Poesía en bable. Selección e introducción por Pedro G. Arias, IDEA, Oviedo 1959 págs. 47 a 54, atribuyen su autoría al mismo José Caveda y Nava bajo el título de “El niño enfermo” y así lo cita Cubí también en el texto que le precede.

 

(36).- Ibid., (10/II/1849) nº 23, págs. 183-184: “Poesía bable asturiana... aparición de Judith a os betúlios”. Una edición relativamente reciente de esta composición se puede encontrar en la Esvilla de poesíes, de 1978 de l´Academia Llibrería. Facsimilar, número 1, Uviéu 1987, de Xuan Xosé Sánchez Vicente. En la misma edición se encuentran algunas estrofas de otra versión de La Xudí, ésta de González Villar. De La Judith de Juan González Villar (de la cual no se publica en la citada edición más que algunas estrofas). Ediciones posteriores son la de Antón García: Xuan González Villar y Fuertes, La Xudit (1770), Xixón, Llibros del Pexe, 1990, y la que llevó a cabo Álvaro Arias Cabal, La Judit. Poema épico en asturiano. Allá, Llibrería Facsimilar, nº 31, Uviéu 1996.

 

(37).- Ricardo Carballo Calero.- Cuadernos de Estudios Gallegos.- Un manuscrito de D. Mariano Cubí y Soler. (Observaciones sobre el gallego y otras curiosidades lingüísticas) nº 72, Santiago de Compostela, A Coruña 1969, reeditado en Da Fala e da Escrita. Galiza Editora, Ourense 1983, págs. 84-94. Luciano Castañón.- Asturias vista por los no asturianos, Col. Ayalga, Salinas 1977, págs. 74-75 cita la Revista (cuadernos) de Estudios Gallegos, 1969, y un breve apunte.

 

(38).- A. Mases.- Asturias vista por viajeros románticos extranjeros y otros visitantes y cronistas famosos. Siglos XV al XX. Introducción, selección y notas de José Antonio Mases. Premio Alfredo Quirós Fernández, 1999-2000. Ediciones Trea S. L. Gijón 2001 (I, II, y III vol.).

 

(39).- Fermín Canella y Secades. Oviedo. Guía. Est. Tip. de Vicente Brid, Oviedo 1888 pág. 129.

 

(40).- Carvalho Calero, ob. cit, pág. 87.

 

(41).- A la nazión española, sobre reformas ortográficas... Barcelona 1852.

 

(42).-Suárez, Constantino “Españolito”.- E. Sánchez Calvo. Estudio biográfico premiado en el Certamen Nacional celebrado en Avilés, en agosto de 1927. Madrid, 1930, pág. 27 y 28.- Ramón García de Castro.- Semblanza intelectual del pensador asturiano Estanislao Sánchez – Calvo (1842 – 1895).- IDEA, Oviedo 1982., pág. 19.

 

(43).- Padrón Municipal. Archivo Municipal de Avilés, años 1834 y 1835.

 

(44).- Marina es el autor de un Ensayo Histórico-Crítico sobre el origen y progresos de las lenguas señaladamente del romance castellano, publicado en el tomo IV de las “Memorias de la Real Academia de la Historia”. Madrid 1805 (Nota de Cubí).

 

(45).- Ensayos poéticos... ob. cit. pág. XXIII.

 

(46).- Ibid., ob. cit. pp. XXIII y XXIV.

 

(47).- Rafael González Llanos.- Examen paleográfico-histórico del códice y código del Espéculo o Espeyo de todos los derechos por... Revista de Madrid, tomos VI al VIII, segunda época. Madrid 1845.

 

(48).- Avilés y su fuero. El Eco de Avilés, nº 11 (12/VIII/1866), págs. 2 a 4. El Eco..., (19/VIII/1866), nº 12, págs. 1 a 3 y El Eco... (4/XI/1866), nº 23, págs. 1-4.

 

(49).- Se refiere sin duda al de Juan Hidalgo y sus poemas que fue el autor más conocido. Al parecer dicho diccionario fue obra del sevillano Cristóbal de Chaves, según demostró Rodríguez Marín. En 1623 Juan Larrumbe lanza una nueva edición en Zaragoza, a la que siguen otras dos en l644 y 1654. Esta extraordinaria acogida demuestra que debió de ser consultado por nuestros clásicos, en especial Quevedo para sus jácaras. En 1967 la Editorial Taurus publica una selección del Romancero de germanía con un estudio preliminar a cargo de José Hesse. La última parte recoge el Vocabulario de germanía de Juan Hidalgo. Asturias aparece en el “Romance de las lamentaciones de una iza”, sin aludir a ningún tipo de jerga, en la pág. 44:

Ya los muchachos de Asturias

con voz alta y paso breve,

pregonaban por las calles

naranjada y aguardiente...

 

(50).- Ensayos poéticos... pág. XIII, XIV y XIV.- Posiblemente en su recogida de términos Cubí confunde las palabras ya que usted o tú se dijo siempre toi, y por estar se emplea el verbo trobar ¿Tróbaste xiramen? ¿Te encuentras bien? o Párume xiramen: me encuentro bien. De todas formas cualquier variante conviene tenerla en cuenta, pues rizando el rizo a la manera que hace nuestro frenólogo también pudieran darse dialectos dentro de las jergas.

 

(51).- Ibid., ob. cit. pág. XV.

 

(52).- La Antorcha, pág. 8, Avilés: García.

 

(53).- Ibid., pág. 16.

 

(54).- Bellezas de Asturias. De oriente a Occidente por Aurelio de Llano Roza de Ampudia, Oviedo 1928, págs, 224-225. La edición facsímil, preparada en 1977 por Modesto González Cobas, lleva un apéndice con amplios comentarios al texto del autor.

 

(55).- Carvalho Calero, Ricardo.- Da Fala... ob. cit., págs. 91-94.

 

(56).- Julio Ballesteros.-Verbo dos arginas. Jerga-Latín de los Canteros. Pontevedra 1919. Comparte con Cubí algunas ideas. “El vocabulario de mayor riqueza filológica es el del “Bron”; úsase entre los caldereros de Galicia, Asturias, Castilla y León. Como sobre este aún no tenemos estudios completos, nos limitamos a poner de ejemplo algunos términos, que es lo que consideramos suficiente para que se pueda ver su diferencia, respecto a la “Jerga de los canteros”... “...tiene muchas voces que pertenecen al “Verbo” y en su pronunciación sigue los principios del mismo: adopta, en general, la del dialecto de la región en que se habla...”, págs. 42 y 131.