(I) LA RÚA RUERA,

DEL OVIEDO  DE PÉREZ DE AYALA

 

“¿Qué es la república?

 Un maremagnum, el ecuménico de los beligerantes,

el leal de la romana de Sastrea…

Y si no, aquí estamos entre cuatro paredes.”

(Belarmino y Apolonio, Pérez de Ayala, Aguilar, t. IV, p. 42)

 

 “Avilés, capital de lenguas gremiales”, es el eslogan que tratamos de divulgar desde que han tenido lugar en Avilés (Asturias)  unas jornadas que pretenden estudiar siete lenguas de artesanos, siete, que se han hablado en Asturias. Una de ella, el Bron, con sus cuatro modalidades: Miranda, Fornela (León), San Juan de Villapañada (Grado) y Aurillac (Francia), es originaria precisamente de Miranda de Avilés.

Algún año hemos ampliado la temática a fin de que alcanzara también a las lenguas de germanía, caló, y lenguas marginales que ya no se circunscriben a un territorio sino que son patrimonio de una cultura, de un ambiente, o de una clase social, a menudo marginada.

Con ellas tratamos de estudiar también las usadas por poetas y novelistas clásicos y modernos. Una de las ponencias versará precisamente sobre el argot del zapatero Belarmino (Belarmino y Apolonio), que Pérez de Ayala pone en boca de este artesano y cuya “cátedra” sitúa en la calle La Rúa de Pilares (Oviedo).

 

LA RÚA Y SALSIPUEDES

 

No deja de ser curioso que a muy poca distancia se encontrara la fonda de “La Tiñana” situada hacia 1846 en la Calle Salsipuedes, nº 1, (la novela arranca también en una fonda) donde un lingüista llamado Mariano Cubí i Soler estableció su cuartel frenológico para divulgar en Asturias sus teorías. Fue el primer lingüista que en 1846-47 confeccionó un vocabulario del Bron con 61 palabras, el argot de los caldereros avilesinos, en un manuscrito fechado precisamente en esta casa de huéspedes.

Sin ánimo de polemizar la descripción de la calle La Rúa Ruera en la novela se parece acaso más a la de Salsipuedes, donde estaba “La Tiñana”: “calle absurda y odiosa… Todo son líneas quebradas, colorines desvaídos y roña que tú quizá llamarás pátina. Está además pendiente de cuarenta y cinco grados, losada de musgosas lápidas de granito. Por ella no pueden subir carruajes, ni caballerías ni cardiacos…” (B. y A.,  t. IV, p. 37)

La Rúa se encuentra en la zona de La Encimada clariniana, en el Oviedo más antiguo, al final de la cual nos encontramos con el Palacio del Marqués de Santa Cruz del Marcenado, título otorgado por Carlos II, llamado también Casa de La Rúa. Pudiera ser en la novela el Palacio de Somavia, o la casa de los marqueses del Madrigal (señores de Neira) que pretendían lucir título de nobleza con privilegios papales, dos cosas  exactamente contrarias “ni el Papa  me puede hacer a mi santa -dice la duquesa a Pedro Barquín- ni a ti noble el rey, aunque a mí me canonicen y a ti te otorguen un título de la corona…”. En el portal de la Casa La Rúa se apeaban los Obispos cuando hacían su entrada en la ciudad, regalaban la mula al pertiguero, vestían la capa pluvial y se dirigían hacia la catedral, situada en frente.

 

UN HECHO HISTÓRICO

 

Y debió de ser este el escenario del suceso acaecido en el s. XIII (1290) que nos cuenta Fernández Guerra. El alcalde Alfonso Nicolás, desconocemos las causas, hizo un desacato al deán Fernán Alfonso, elegido Obispo de Oviedo el 15 de septiembre de 1295 (+23-10-1301), arrojándolo desde la mula que cabalgaba al suelo y arrastrándolo ignominiosamente por las calles.

Cuenta don Fermín Canella en su Guía de Oviedo que ante tamaña injuria se le incoa un proceso al alcalde imponiéndole severas censuras. Ambas partes acudieron al rey, que a la sazón lo era de León y Castilla Sancho el Bravo (1284-1295) y ya en el s. XIV reinando Fernando IV el Emplazado (1295-1310) y un año antes de fallecer el Obispo se le obliga al alcalde a reparar con pública penitencia el desafuero cometido. Con 20 de sus parientes y allegados, todos vestidos de sayal con soga al cuello y vela en la mano, recibieron perdón el año 1306 arrodillados en el presbiterio de la catedral después de haber recorrido las calles por donde habían afrentado al pacífico prelado. El tal Alfonso Nicolás donó después al Obispado sus casas de la Rúa y 900 sueldos para sufragios, nos imaginamos que en penitencia.

 

DOS IMPRENTAS

 

Siglos más tarde vemos cómo se despertaba en La Rúa la actividad comercial, los cafés y los círculos políticos y literarios de Oviedo. Fue famoso, por entonces el Café Chúcharo, sito en el nº 6, hoy la librería La Palma, centro de animadas tertulias de todo tipo. En él se fraguó la participación de la ciudad en la Revolución liberal de 1820.

Hay una nota en El Eco de Avilés (1867) hablando de un editor, Sebastián Cerezo de esta ciudad, (no especifica cual), calle la Rúa, nº 4, que vendía las Tablas de equivalencia del Sistema Métrico Decimal que empezarían a obligar a partir del 1º de julio 1868. Se vendieron también en la imprenta de Pruneda de Avilés, como se dice igualmente en El Ecode Avilés,5-IX-1867.

En esta calle pasó su infancia y juventud Antonio Mª Pruneda, el primer impresor avilesino, bautizado en San Tirso el Real, (Santa María la Mayor en La Regenta), e inició su labor de tipógrafo como sociedad Pruneda-Mántaras en el número 10. La empresa, duró escasamente un año (1859) quedando como único propietario D. Laureano, bajo la razón social de Imprenta y Litografía de Mántaras.

Años más tarde, establecido ya Pruneda en Avilés, inserta en uno de sus semanarios un anuncio que sitúa en el local de la imprenta el establecimiento eclesiástico de “La Victoria”: “Primera Casa en la Provincia” con sastrería, camisería, sombrerería y ornamentos para iglesia. Precio fijo. Gran surtido en trages (sic) franceses y alemanes para niños de 4 a 10 años y precios de 12 y 27 pesetas. Alfombras, retortas, lienzos de hilo y algodón, merinos y lanas, paraguas, bastones y otra infinidad de artículos”. (La Luz de Avilés, 6 de junio 1886)

Más tarde ocupó el lugar otra imprenta y librería llamada La Carpeta. García Miñor en la novela La Plaza rinde homenaje a su infatigable fundador don Evaristo Álvarez Díaz, “el librero”, que después de haber recorrido varios puntos de la ciudad con su minerva “Monopol” llega a esta calle en 1916.

 

EL MANSOLEA

 

Algunos datos más, recogidos de El Eco de Avilés, añaden alguna otra noticia. Por ejemplo, que en el nº 14, tenía en 1866 el depósito central para Oviedo, (Confitería Cuesta), la fábrica de chocolate establecida en Gijón, llamada La Indiana, y en comisión la confitería de García Hermanos, en la misma calle y número, en donde se expendían té y cafés de todas clases. Precisamente el filósofo avilesino Estanislao Sánchez Calvo en 1884 con Asunción Fernández Cuesta y Vigil, hija del dueño de la confitería Cuesta. En la novela también aparece un confitero, Colignon, en esta calle.

En el número ocho, que hoy da acceso al Museo Provincial, parece ser que estaba la cárcel de la ciudad, una de las tres, distinta de la de La Fortaleza y la de las Mujeres, aunque algunos la sitúan en los números 3 y 5, al inicio de la calle.

Solamente hemos querido dar un ligero apunte entre histórico y anecdótico, con un zapatero remendón al fondo que hablaba un argot especial. Una muestra encabeza este escrito. No sé si Pérez de Ayala que cita frecuentemente a Cenciella (Noreña) y alude alguna vez a su artesanía del curtido de piel, (sus zapatos pisaron todos los caminos de Asturias, según Palacio Valdés), sabría que los zapateros asturianos también tenían su argot, llamado el Mansolea, que aún se conserva en Pimiango (Colombres) y cuyo máximo especialista es mi buen amigo don Eugenio Campandegui, párroco de Ribadesella, que suele asistir cada año a las jornadas avilesinas.

 

A título de curiosidad, y como colofón, al inicio de esa calle estuvo también la librería Covadonga en la que mi madre me compró en septiembre de 1945 las Aventuras de Pinín, entonces para mí carísimas y por entonces muy de moda. Era el día que me llevaban camino del Seminario entre consejos y lágrimas. Aquella compra fue una especie de chantaje no sé si de mi madre para que me fuera o mía porque me tenía que ir. Y allí adquirí también mi primera y pequeña máquina de escribir en 1958, camino de la capellanía de Los Cabos de Pravia, donde tuvo lugar mi bautismo pastoral.

 

 

(II) EL ARGOT DEL ZAPATERO REMENDÓN BELARMINO,

EN LA OBRA DE PÉREZ DE AYALA.

 

 

Aunque el tema es el argot del zapatero Belarmino en la obra de Pérez de Ayala (1) creo que es conveniente recordar una vez más los tres puntos en los que se han insistido desde las primeras jornadas, y que trataban de servir a modo de prólogo también de cada jornada.

Una primera observación es que

 

1) No abundan, por desgracia, lingüistas dedicados al estudio de las jergas a las que tratamos de dignificar un tanto con estas jornadas de Avilés. Lo curioso es que contando Avilés con un patrimonio filológico interesante no se hayan hecho más estudios tanto sobre el trabajo de los artesanos (cobre, barro, hierro, tela, sidra), vocabularios, jergas o documentos (estos corrieron mejor suerte) de un cierto interés en este terreno con que contamos en la zona.

Desde las primeras jornadas hemos tratado de divulgar, a modo de slogan, que el Principado es el Paraíso de lenguas gremiales. En efecto, tiene en su haber nada menos que siete argot referidos a otros tantos oficios (ambulantes): El Bron de Miranda, y el de San Juan de Villapañada, la Xíriga de Llanes, el Varbeo de Peñamellera, el Mansolea de Pimiango, el Ergue de Ribadesella, y el Tixileiro de Degaña, (Cisterna, El Bao, Corralín Tablado).(2)

 

2).- Por la misma razón, sugeríamos que se podría denominar también a nuestra Villa “capital de lenguas gremiales” , es decir:

a) porque en el Archivo Municipal de Avilés se conserva el Fuero escrito en el asturiano del siglo XII y que fue objeto de estudios por historiadores y filólogos. Este documento “redactado por un extranjero que trata de expresarse en la lengua de la región donde habita” “es el primer monumento del dialecto asturiano, salpicado de provenzalismos” según palabras de don Rafael Lapesa. Muchos provenzalismos son procedentes de Auvernia, patria del argot de los caldereros franceses llamado Broun.(3) El documento fue estudiado por Ramón González Llano, y Mariano Cubí, fue atacado por Aurelio Fernández Guerra y defendido por José Arias de Miranda, y finalmente estudiado en su aspecto lingüístico con más detenimiento por Menéndez Pidal y sobre todo su aspecto lingüístico por Rafael Lapesa. Lo cual ya denota el interés que ha despertado siempre. Por tanto partimos ya del hecho que Avilés tiene una historia documental importante en el terreno de la filología y de las lenguas.

 

b) En segundo lugar porque Avilés cuenta con filólogos de alcance internacional como Estanislao Sánchez Calvo dedicado al estudio de las lenguas, con teorías sobre el origen de las mismas que han sido objeto de atención por muchos filólogos. Estanislao Sánchez Calvo, a quien Cubí en su visita a Avilés en 1846, hizo el estudio frenológico de su cráneo, tiene trabajos sobre el eúskaro o vasco que sorprendieron en su tiempo y que apenas se citan. Es curioso que en Bron aparezcan también términos vascos como mutil, sagardúa, cuxa, etc. y que en san Sebastián se celebre por todo lo alto una fiesta en honor a la llegada de los caldereros.

 

c) En tercer lugar, descendiendo de nivel y acercándonos a las lenguas o argot del pueblo, Españolito confeccionó un diccionario (4) de 6. 828 voces cubanas, 321 frases y 52 refranes el año 1921 que se usan por la calle  “Suplemento a la 14ª edición del Diccionario de la R. A. de la Lengua”. a él van dirigidas como explica en el prólogo. Creo que es una gloria más para los avilesinos tener un estudioso de este argot cubano. No se hizo tampoco el estudio de la influencia de la lengua de los emigrantes en Avilés, la mayor parte cubanos, llamados “la ilustración española y americana”. Los mismos novelistas avilesinos tales como Rafael Suárez, el propio Constantino Suárez y sobre todo Eloy Caravera en La Forastera y en Mayita, respiran emigración en todas sus páginas. Este hecho ya merecería dedicar unas jornadas a los cubanismos (no sé si entre las gentes de Avilés se conserva aún su huella) en los autores citados.

En Cuba, además del de Españolito se publicaron varios Vocabularios con la jerga o argot de la Isla. El primero fue el de Esteban Pichardo que vio en vida nada menos que cuatro ediciones de su “Diccionario provincial casi-razonado de vozes y frases cubanas” (5). Se reeditó en 1976. En 1921 aparece el citado de Españolito, curiosamente dedicado nada menos al filólogo y filósofo citado, Sánchez Calvo, en estos términos: “A la mayor gloria de mi casi olvidado compoblano Don Estanislao Sánchez Calvo, sabio políglota y profundo pensador”. En efecto Estanislao Sánchez Calvo, da a la imprenta una obra en 1884 bajo el título “Los Nombres de los Dioses”, un libro importantísimo. No deja de ser curioso que este sabio se haya casado con la hija del dueño de la Confitería Cuesta sita en la calle la Rúa, la Rúa Ruera del zapatero Belarmino en boca de quien Pérez de Ayala y del que hablaremos luego.

Aparece en 1923 un vocabulario bajo el título de “Nuevo Catauro (cesto para llevar fruta, carne, etc.) de cubanismos” con 1.500 voces del antropólogo y criminalista Fernando Ortiz en el que hace un elogioso comentario al Vocabulario de Españolito con algunos peros. Había hecho un adelanto del mismo anteriormente los años 1921, 1922 en la Revista Repertorio Bimestre de la Isla de Cuba que había sido fundada nada menos que por Mariano Cubí i Soler, el primer recopilador del Bron en 1847. Cubí había fundado también con el profesor D. Juan Olivilla y Sala, en El Cerro el primer Colegio de enseñanza secundaria de la isla llamado Buenavista. En 1830 lo traslada a una casa-palacio del Paseo de la Habana con el nombre de Colegio San Fernando. La Comisión Permanente de Literatura de la Sociedad Económica de Amigos del País hizo suya la iniciativa de Cubí de sacar a luz dicha Revista. Desde el primer número Cubí sugirió llamarla simplemente “Revista Bimestre Cubana” suplicando “con la mayor solicitud á los hombres amantes de que progrese su patria en las artes y en las ciencias, y cuyas ocupaciones les presten algunos ocios para la literatura, le remitieran el fruto de sus trabajos”. Un dato curioso es que Victor Hugo en Los Miserables al hablar del argot carcelero, (una de las conferencias estaba consagrada a comentar algunas obras de este autor) y al que dedica todo c. IV del libro III dice: “Puede decirse que todos los oficios y profesiones… tienen su caló (argot)… El comerciante…, el jugador…, el cómico… el frenólogo: “amatividad, combatividad, secretividad…”. En efecto Cubí inventa una verdadera jerga para su mapa frenológico (6)

Otro dato curioso en lo lingüístico: Isidro Pruneda es el introductor en Avilés hace un ciento de años, del Esperanto con unos artículos publicados en El Diario de Avilés. 25 de noviembre y 4 de diciembre de 1906.

 

d) Finalmente, Avilés se podría erigir en “capital de lenguas gremiales” porque en ella, en Miranda en concreto, nace el argot de los caldereros llamado Bron, del que tememos cuatro variantes, algunas sin estudiar apenas. De él venimos hablando durante las jornadas anteriores por lo que no es preciso insistir más.

 

3.- Y para terminar este apartado, una última cuestión en la que venimos insistiendo cada año, es que urge hacer una división o catalogación racional y científica de las diversas clases de de jergas, argot, lenguas especiales o lenguas gremiales, cuyas diferencias son bien palpables,  a fin de evitar esa confusión reinante en la que se mezcla el lenguaje carcelario con el caló, como hace Victor Hugo, o las lenguas de gremios artesanales con las del hampa como acostumbran algunos vocabularios, o simplemente prescinden de ellas por lo menos con lo que hasta cierto punto les hacen el favor de no  implicarlas en las menos dignas no por el lenguaje usan sino por las personas que las emplean. Para nosotros tan digno es de estudio de la lengua barriobajera de un quinqui o de un presidiario como la hablada por Belarmino o la recogida en Miranda por Cubí.

Lázaro Carreter en su diccionario de términos filológicos cita expresamente en la voz Bron a los caldereros de Miranda (7), define la voz Jerga como habla hispánica. En la voz Bron habla de los caldereros de Miranda, sin referirla para nada a la lengua de la delincuencia, por tanto trazando ya una frontera, lo que es de agradecer y tiene su interés para nosotros.)

 

EL ARGOT EN  LA LITERATURA

NUESTROS CLÁSICOS

 

Antes de seguir y como capítulo a estudiar en Jornadas sucesivas está el argot empleado en primer lugar por nuestros clásicos. Más concretamente Francisco de Quevedo (8) que le dedica nada menos que un libro de romances llamado Jácaras del que se han hecho varios estudios. Llevaría no una, sino varias jornadas tratar solamente sobre la germanía empelada en sus obras.

Cervantes: Rinconete y Cortadillo

Lope de Vega…

Quiñones de Benavente…

 

MÁS RECIENTEMENTE, ESPAÑA Y EL EXTRANJERO

 

Por otra parte son muchos e importantes los literatos más modernos que pugnan por encontrar nuevas voces que expresen ideas o sentimientos, o simplemente una manera nueva de decir. Pues bien estas lenguas, pudieran ser un venero para poder echar mano de ellas y encontrar el vocablo sorprendente que por nacer del vulgo suele llevar la marca inconfundible de lo popular o tradicional. Camilo José Cela usa el barallete, Salvador Valiente en Cabo de vara la lengua carcelaria, Alfonso Sastre en La taberna fantástica, la lengua de la delincuencia, etc. De este último dedicaremos una de nuestras conferencias.

Si volvemos la vista al extranjero nos encontramos con que en Francia, por citar la nación más cercana, no sólo se hablaron varias jergas, recogidas en algunos diccionarios, entre ellas el Broun de los chadroniers o caldereros en Auvernia, Aurillac, Cantal.., sino argots recogidos o inventados por escritores clásicos como Victor Hugo en Los Miserables, y en “El último día de un condenado a muerte, y más modernamente Henri Charrière en Papillón. (9)

Habría que añadir algunas de las lenguas citadas propias de una etnia como el caló o de una nación como es El Lunfardo que gozan de una gran riqueza de vocabulario y de expresiones, hasta el punto de que muchas de sus palabras se han incorporado a la lengua castellana. Los gitanismos estudiados por Carlos Clavería dan fe de ello.

El Lunfardo cuenta incluso con una academia “La Academia Porteña del Lunfardo” y estudiosos, por citar un par de ellos: José Gobello y Luís Soler Cañas que han trabajado en la búsqueda de los orígenes de este tipo de literatura y han confeccionado antologías y vocabularios.

 

NOTA PRELIMINAR

 

Antes de entrar en nuestro tema sobre la novela de Pérez de Ayala Belarmino y Apolonio creo que sería conveniente hacer algunas observaciones de carácter general sobre estas lenguas aplicables de algún modo a la inventada por nuestro zapatero. A las jergas les importa más la palabra que la sintaxis o la prosodia. Es decir, si una lengua se caracteriza fundamentalmente por la música, la entonación y los sonidos enlazados, la jerga busca únicamente la palabra, el sociolecto, el vocablo que despiste o desoriente a fin de engañar al  payo o escucha con el fin de que no entienda.

El argot tiene por finalidad principal entenderse varias personas de un grupo y que no entiendan los que están fuera del gremio y del secreto. Un idioma es o debiera ser una lengua cuya finalidad fuera, sin perder su identidad, que la entendieran los más posibles. Lleva demás aneja la musicalidad típica de cada región. Si una lengua persiguiera entre sus fines primordiales el que un profano no la entendiera estaría tocando las fronteras del argot.

 

De algún modo el argot trata de engañar. Por eso no deja de ser curioso que Cubí aplique al Bron el adjetivo de “El mentiroso”. Efectivamente uno de los significados del vocablo Bron es mentira. Chantar brones, o más duro aún festar brones, no es otra cosa que contar, evacuar mentiras. Y es que toda lengua de algún modo tiene como un a modo de pecado original la mentira. Podríamos decir que del mismo modo que la jerga es un parásito del idioma, es decir, que se aloja en la lengua hablada aprovechándose de su sintaxis, gramática y prosodia, la mentira es el parásito del la lengua, ya que germina y nace en ella como algo más frecuente y natural de lo debido. Cuantas veces la misma Biblia califica la lengua como instrumento engañoso y causa de pecado. Así mismo es curiosa la observación que hace Quevedo sobre los valientes de Mentira al hablar de las Capitulaciones Matrimoniales. Vida de Corte y Oficios entretenidos en ella: “Son grandes estudiantes de toda jerigonz”. (10)

 

BELARMINO Y APOLONIO

 

Decíamos que el objeto de nuestra charla iba a ser la novela Belarmino y Apolonio, del escritor asturiano y asturianista (casi todas sus novelas se desarrollan en Asturias) Ramón Pérez de Ayala. Al habla con la Universidad no logré dar con nadie que se comprometiera a dar esta charla. Lo hago personalmente con todas las limitaciones que puede tener el  hecho de que se trate de un tema por lo visto novedosos y poco estudiado. Haremos lo que podamos.

La síntesis de la obra es la siguiente: Dos extravagantes zapateros de Pilares, que es Oviedo, de contrapuestos caracteres, uno Belarmino obsesionado por crear un sistema filosófico basado en una pintoresca teoría lingüística; el otro Apolonio, que como Víctor Quintanar el esposo de (Ana Ozores) La Regenta, es un enamorado del arte dramático y trata de inmortalizarse componiendo dramas. En planos superpuestos aparece la historia de Pedrito, hijo de Apolonio que, tras una aventura amorosa con Angustias, la hija adoptiva de Belarmino, se convierte en el sacerdote don Guillén. El dominico P. Alensón y el Estudiantón que recogen la teoría y el vocabulario de Belarmino. La duquesa de Somalia y el Obispo don Facundo, que fuerzan a Pedrito a abrazar el sacerdocio, tras la aventura amorosa con Angustias. El confitero Colignon (Sánchez Calvo se casa con la hija del confitero Cuesta que existió en esta calle) o los amantes Novillo y Felicita tejen una trama bien urdida que aparece y desaparece oportunamente a través de la novela.

Si por algo hubiera que conocer y si algo llama la atención a leer esta gran novela es sin duda su lenguaje, curiosamente no han sido muchos los filólogos que se han detenido en el estudio del lenguaje de esta obra no tanto por su castellano un tanto culturalista, sino todo el conjunto de palabras en bable, gallego, latín, vasco, francés, alemán, griego… que de todo hay a lo largo de sus páginas, pero sobre todo la lengua que creó el zapatero para expresar su mundo filosófico. (11)

 

Una nota preliminar en la novela “La pata de la raposa” del mismo autor dice que esta novela y acaso todas las novelas genuinas deberían subtitularse “Biometría espiritual”, una expresión ya un tanto críptica para un profano (12)

¿Por qué Pérez de Ayala escribe esta novela? La idea de este tipo de lenguaje en clave ya latía en la mente del novelista hacía tiempo. Así Carlos Clavería en un artículo, “Apostillas al lenguaje de Belarmino”, dice que en “La pata de la raposa” (1912) encontramos un primer ensayo de vocabulario personal, elaborado según principios originales, en boca del padre de Fina, don Medardo. Es un precioso dato que nos permite afirmar que la trama de la novela de los dos geniales zapateros y el germen del léxico belarminiano, vivían ya nueve años antes en la mente de Pérez de Ayala. Se describe allí ya la personalidad de Manolo el fámulo de Alberto Díaz de Guzmán, al que después hemos de volver a encontrar como don Manuel Carruéjano, teniente alcalde conservador de Cenciella, expresándose en forma pedante y grandilocuente, del que se dice que sus latrocinios en la administración de la economía doméstica de su amo: “no le impedían profesar ideas radicales, cultivar a su modo el intelecto, adquirir un vocabulario de palabras sexquipedales, como archisupercrematísticamente, asombrar a sus relaciones con el fárrago de su sabiduría y enviar, bajo seudónimo a un periodicucho de Pilares artículos tremebundos que comenzaban así: “La contumelia de las circunstancias es la base más firme de la metempsísciosis” (esta frase la había plagiado a un tal Belarmino. zapatero y filósofo de la localidad” (13)

 

TRES CLASES DE LENGUAJE

 

Pérez de Ayala, en toda su obra siempre mantiene con respecto al lenguaje, un tono de cultismo, usando términos selectos y hasta palabras un tanto desusadas. Este sería un primer plano lingüístico a estudiar, pero que no entra dentro de nuestro tema.

 

En un segundo plano podríamos situar palabras de varias lenguas que en mayor o menor cantidad aparecen en todas sus novelas, en esta algunas sólo una  vez por ejemplo en

 

FRANCÉS: On monsieur le cordonnier! Mon cher le cordonnier! (pág. 43). Epatant, épatant, replicó el confitero… (pág. 103)

 

LATÍN.- Aparte de los himnos en latín del breviario y la traducción de algunas estrofas, himnos de los que hace un elogio poco común, aparecen frases aquí y allá. Incluso la marquesa rezaba en esta lengua: Cuando leo las oraciones en latín, que no entiendo ni jota, no me duelen los ojos ni la cabeza (pág. 92). Sursum corda (pág. 44) Incluso un nombre propio “Deusdedit” (Dios dio). “Cundo yo nací esta poderosa casa había quedado reducida a dos vástagos: don Deusdedit el conde, y doña Beatriz”, casada con el duque de Suavia (pág. 71)

 

GALLEGO.- La sirvienta a Apolonio: “Mira qué caracho, él mismo; y ainda mais le dejó a usted una carta”… “delante de sus mesmas narices…” (t. IV, p. 135) revoltiño (pág. 78) (14)

VASCO.- Abur , también agur: Adiós, ya nos veremos… (pág. 46)

 

GRIEGO Además de  nombres con sabor griego como Xuantipa (que nos hace recordar a Jantipa la mujer de Sócrates), o andrógino (una palabra que aparece en el Diálogo El banquete de Platón), Némesis: la Diosa griega que medía la felicidad y la desdicha de los mortales, a quienes solía ocasionar crueles pérdidas cuando habían sido favorecidos en demasía por la Fortuna, digo que además de estos nombrs propios, por ejemplo después de una estrofa en latín del Stabat Mater añade en griego: O Khirios to pneuma estin (p.196). (En La pata de la raposa  en la III parte, La tarde, hasta hay una frase en caracteres griegos: Ούκ  έςτιν  ούδεν  κρεισαν  ή  ψίλος  οαψης. (t. I, pág. 541)

 

El BABLE. lo usa profusamente, en expresiones, palabras e incluso conversaciones. Es curioso que los estudiosos del asturiano no acudan más a él y lo citen con más frecuencia. Perrina… Arreniego (pág. 48) “No sirve pal caso”, (pág.26) “de estampía” (pág. 78) “Callaivos, manguanes” (pág. 208) “Saca de paseo a la neñina. Xuantipa: “Pillos que tomáis a este babayo de mona para reivos” (pág. 45) “A mí me la va a dar ese babayo…Pero se ha acabao, se ha acabao..” (pág. 51) o dice Belarmino: “Esto no tiene igua” (pág. 61). Usan el bable: Xuantipa, Belarmino, Bellido, Nolo y Telva sobre todo.

 

EXPRESIONES POPULARES.- Ecolicuá (doble fondo), chisgarabís. Intríngulis (pág. 73). En Avilés hace años se usaban por la calle entre los jóvenes expresiones a modo de saludo que en sí no decían nada: “Van Vete”,”Tu pa fai barques”,”A  las seis y cuarto, y el otro respondía:  a las seis y media…”.

 

VOCES del hampa, v. g. gentes de la prostitución: “-¿Qué miras? ¿Aquella panoli? Es Angustias, la Pinta. Está con el Tirabeque, un golfo y fullero, que la tiene aquí. Eh, gritó la Renca. La Pinta se excusó. Y eso de La Pinta ¿es mote? - Quiá. Se llama así, Angustias Pinto. Una simple que no vale pal caso. (pág. 26)

 

El ALEMÁN.- Metensícosis es lo mismo que indescifrable, lo incognoscible “das ding an sich” de Kant.

 

Finalmente terminamos este apartado con el vocabulario empleado por el zapatero al que sería difícil de bautizar y que trataremos de analizar.

 

A la división ya clásica de lenguas vivas y muertas habría que añadir las lenguas en embrión. En este punto hay que recordar a Estanislao Sánchez Calvo y su obra “Los nombres de los dioses” (15) donde trató de llegar a la célula madre o mejor aún al ADN de las lenguas que se encuentra según su teoría precisamente en el eúskaro o vascuence, en la sílaba ber. Con ello trató de hacer, en palabras de Juan Cueto Alas, una gramática de Dios. Podíamos decir también que, de alguna forma, es el Darwin del lenguaje puesto que estudia la evolución de esa sílaba inicial que da origen a todos los idiomas desde los más simples hasta desembocar en los más difíciles y complicados. Jugando a coincidencias podíamos también decir que en dicha sílaba “ber” se encuentran también dos consonantes de la voz bron.

¿Cómo y por qué y en donde tuvo origen el lenguaje? Sanchez Calvo y con él otros muchos dicen que nació de sonidos de la naturaleza: agua, viento, trueno e incluso de los animales, en ellos apenas son perceptibles las vocales y que el hombre trataba de imitar. ¿habrá que acudir también al lenguaje de los monos para conocer el desarrollo del hablar humano?

¿Cómo empieza el niño a hablar? Lo primero que hace es entender sonidos, y lo mismo el perro y demás animales o aves… luego unas palabras muy elementales, mejor dicho sonidos o expresiones muy familiares, y así va poco a poco ampliando el círculo verbal.

No sé si cabe aquí aplicar la teoría de Haeckel cuando habla de que la filogenia, (nosotros lo llamaríamos sermogenia) sigue un proceso parecido a la ontogénesis (o verbogenia) es decir, la humanidad sigue los pasos de la evolución de la semilla en el seno materno. De igual modo se va formando la palabra de un sonido (ber), luego la frase para terminar en la conversación y en el discurso. Así han evolucionado los idiomas que según Sánchez Calvo arrancan de un idioma inicial que fue el eúskaro. De ahí que se remonte a idiomas pre indoeuropeos como fueron el además del eúskaro el húngaro y el filandés, los tres se apartan del tronco indoeuropeo o lo preceden simplemente. Algunos relacionan el eúskaro con lenguas caucásicas o del norte de África (estuvo de moda no hace mucho esta teoría) o bien que se desarrolló allí sin más, y fue el embrión de las demás lenguas. palabras como hacha (aizkora) se forma a partir de (aitz) que significa roca o piedra.

 

En este punto habría que citar también el lenguaje del silbo empleado por los pastores de La Gomera (Canarias). “El silbo gomero –dice un comentarista anónimo en una página Web- es una forma del lenguaje, es una emisión de fonemas que sustituyen al lenguaje hablado. De esta manera si un silbador gomero quisiera silbar en inglés podría hacerlo. En esto esta su singularidad. Es decir la construcción de sílabas de otra manera, existe un abecedario, hay vocales y consonantes, en otras palabras, en el silbo gomero hay 5 vocales que pueden ser expresadas, pero no con la precisión del español hablado. Las consonantes, se reducen a cuatro con diferentes matices para cada una de ellas.

Por lo demás a parte de la emisión de fonemas silbídicos, cobran especial significación otros elementos como la línea melódica del silbo, su ritmo, su frecuencia, sus pausas, y sus interrupciones, así como la duración de unas y otras; lo mismo que ocurre en el lenguaje hablado.

El silbo no solo se da el La Gomera, es similar al silbo de los indios zapotecas, en México.

Al contrario que en otros tipos de silbo, que son lenguajes artificiales.

En 1997, Marie-Louis Moreau, publicó un estudio sobre el lenguaje silbado en la tribu de los diola, en Senegal, que podría tener alguna relación con el origen del silbo gomero.

El silbo, lenguaje que se cree que llevaron a las Canarias los bereberes norteafricanos, condensa el español en dos vocales y cuatro consonantes y se utiliza para decir cosas como “abre la puerta” o “se ha extraviado una oveja”.  Pero el silbo canario no es un caso único, sino que hay otros lenguajes silbados también en países como Grecia, Turquía, China y México” (16)

¿Fue el silbo del aire o el canto de los pájaros, v. g. el mirlo, lo que dio pié a este lenguaje? Lo ignoramos. El silbo del aire, sí trasmite un sentimiento de angustia, el ulular… Y además carece por completo hasta de un atisbo de vocal que pudiéramos encontrar en los sonidos animales: la vaca : mú, el perro: guau, el gato: miau, el gallo: quiquiriquí, etc.

 

SÍMBOLO Y METÁFORA LINGÜÍSTICA

 

Lo que Belarmino trataba de hacer con las palabras adaptándolas a su modo de ver el mundo, es decir llenándolas de un contenido que acaso no tenían inicialmente lo han hecho las lenguas a través del tiempo y lo siguen haciendo, es decir, llenar el vocablo de varios contenidos, algunos de los cuales no tienen ni remota relación etimológica entre sí.

Para ello hay que acudir a la metáfora o al símbolo, y hasta a inexplicables y caprichosos significados que tienen éxito en el pueblo no se sabe muy bien por qué.

Se suelen estudiar las metáforas más comunes de fácil aplicación, pero hay otros tipos de metáforas como son la greguería, y más lejana aún las keningar usadas por los bardos y estudiadas por José Luis Borges en Memoria de la eternidad.

Incluso podríamos decir que hoy la poesía usa de modo habitual este tipo de  figuras y de modos de hacer no llenando la palabra con diverso contenido sino haciendo que signifiquen nuevas ideas al colocar, como definía García Lorca hablando de la poesía moderna, palabras juntas que nunca lo estuvieron. Si nos fijamos un poco en la actual poesía vemos cómo están echando mano frecuentemente de este a veces deslumbrante juego de palabras y sentimientos pero no pocas veces gramaticalmente disparatado modo de adjetivar, complementar o simplemente describir una situación anímica. El buen poeta moderno sería, según esto, el que lograra unir con gracia y donosura palabras diferentes en sentido, relación y significado.

Aún queda un paso más cuando el poeta usa el símbolo, es decir, una palabra o expresión que no guarda relación metafórica ninguna con lo simbolizado a no ser que estemos en la clave de lo simbolizado, es decir saber qué simboliza aquello que decimos o expresamos. Un trapo flameando en lo alto de un palo a nadie le dice nada a no ser a quien ve una bandera y lo que simboliza: una patria o una ideología, o colectivo cualquiera.

 

CREAR NUEVOS LENGUAJES

 

Belarmino únicamente trataba de llenar palabras con diversos significados, tratando de ensancharlas y adaptarlas en la bigornia de su intelecto de modo que alcanzaran la mayor universalidad posible en su significado. Sin embargo hay otros modos de crear lenguaje que aparecen también en Pérez de Ayala y que como complemento de lo dicho enumeramos:

Así Perico Navedo, el hijo de la Nazarena, rostro menudo y ardiente el mote de Grano de Pimienta (t. III, pág. 737) en El ombligo del mundo (Grano de PimientaPerico Navedo- y Mil PerdonesCeledonio Padrones-) Un día Grano de Pimienta desconcierta a su adversario Mil Perdones, en presencia de varios amigos con la frase “Me río de Empédocles”, pero añadiendo PI antes de cada sílaba:

PIméPIrríPIó PIdéPIémPIdóPIclés

-¿Eh? inquirió estupefacto Mil Perdones. Y Grano de Pimienta le contesta

“Eres un zoquete”, pero esta vez en vez de PI, usa la sílaba TI antes de cada sílaba:

TIéTIrésTIúnTIzóTIquéTIté.

En ambos casos acentuando la última letra de cada sílaba para más despistar.

(t. II, p. 744)

En algunos países como Cuba “las mismas palabras de nuestro idioma con un agregado pospuesto o antepuesto –dice Esteban Pichardo- constituyen la jerga con que los muchachos, negros y algunas personas vulgares pierden el tiempo, creyendo sandíamente que es imposible comprenderlos. La principales jerigonzas son, con las sílabas pa, pe, pi, po, pu, agregamdo a cada sílaba de la voz castellana una de estas de la misma vocal v. g.: ¿tu-pú sa-pá bes-pé la-pá Je-pé ri-pí gon-pó za-pá? Con la palabra piña siempre pospuesta... con gara, guere, guiri, goro, guru... pospuesta cada sílaba según su vocal, formando esdrújulos...”. etc. (17)

En Puerto Rico al cantante de tangos Covián le llaman Vian-co. Y en vez de decir ¿Vamos al cine? dicen al ¿vamos al ne-ci? Si piden un feca, es un café (nota recogida de una emisión de Radio Nacional en la mañana del día 17, XI- 1979). Lo mismo sucede en lenguas tan lejanas como el kirundi en el que determinados pueblos emplean las palabras al revés para que no los entiendan los del pueblo o colina cercana, según me manifestó un misionero, v. g.: cova: trabajo por vaco... (18)

Y ese, fue (no sé si es aún lo es), parte del lenguaje de los niños de la calle que en sus juegos buscaban un truco que les hiciera entenderse y que no los entendieran, que consistía en añadir al final de cada sílaba ciertas terminaciones, como -cama, -queme, -quimi, -como, -cumu, según la sílaba acabe en a, e, i, o, u. Y caso de que la sílaba acabe en consonante, añadiendo dicha consonante al final, por ejemplo len-guas, sería: quemen-cumu-ácamas.

Así con los sufijos antes dichos se podía formar la siguiente frase: “Tú, como eres un tonto, no me entiendes” que sería en clave: TuCUMU, eQUEME reQUEMEs uCUMUn toCOMOn toCOMO noCOMO meQUEME eQUEMn tiQUIMI eQUEMEn tiQUMI deQUIMEs. Aquí se acentúa la primera haciendo la sílaba esdrújula. Ycuando la silaba acaba en consonante esta se añade al final). Hoy con el móvil, acaso un nuevo lenguaje haga pronto su aparición.

 

EJEMPLOS DEL LENGUAJE DE BELARMINO

 

Pero estos son trucos o juegos de palabras más o menos hábiles, sin contenido “filosófico”, “metafórico” o “sociológico” ninguno, comentado aquí únicamente porque también Pérez de Ayala lo emplea alguna vez. Más interés cobra el del zapatero, que él sí pretendía de llenar las palabras con sentido sociológico o filosófico. Así al hablar de la republica la define como “un maremagno, el ecumenismo de los beligerantes, el leal de Sastrea. Pero sobre todo abundo en lo de ecuménico. y si no aquí estamos entre cuatro paredes”. Carmelo Balmisa, un sastre, se da por aludido, y piensa que el leal de la romana de sastrea se refiere a que hay un enamorado de su mujer Ramona.

Oh celebro vulgar, exclama Belarmino: Maremagno es lo mismo que el non plus ultra o sea lo mejor de lo mejor; ecuménico reunión en conformidad (conciliación síntesis, dice el vocabulario al final), beligerantes los que están en contra, leal es lo mismo que fiel, romana es  una balanza y Sastrea la que está pintada en la Audiencia, es decir la Justicia…”  En cuanto a las cuatro paredes lo explica diciendo que una habitación es un cuadrado. ¿Qué es ese cuadrado? Un círculo republicano, o sea la cuadratura del círculo. Por eso la república es ecuménico”. Sin duda que es una página llena de sano humor. (p. 42-43)

 

El P. Alensón… Belarmino le hablaba una lengua insólita que él no conocía, como que no era lengua viva ni muerta, sino lengua en embrión” (p. 64)

A continuación Belarmino suelta una de esas frases en argot difíciles de entender si no se traduce adecuadamente:

”Fuera de la zapatería, y suscrito en el círculo de la paradoja, que es un cuadrado porque es el ecuménico, soy fanático y hasta teísta macilento; pero dentro de la zapatería, y en ridículo, soy analfabético. Este es el maremagno de la clase y del bien eliminar. Fuera de la zapatería e inscrito en el círculo de mi ortodoxia que así puede llamarse círculo como cuadrado, puesto que la ortodoxia es la conciliación de los contarios, soy fanático y aún más (teísta) incendiario violento, pero fuera de mi centro propio y dentro de la zapatería, soy indiferente (analfabético) . tal es el ideal de la conducta y del bien obrar (pág. 64)

 

Más adelante: La beligerancia es la madrona de la Grecia. El faraón crónico es lo más puerperal. He hallado la solera recreada.

Traducido: La adversidad es la madre de la sapiencia. Una crisis profunda es siempre fecunda. Di con la mayor luz que se hizo por sí o increada. (pág. 68)

La prueba a la que le someten los estudiantes haciéndole oír su voz en una especie de magnetófono:

“El sapo no factura la beligerancia, la inquisición, el pongo y quito de los comensales, rocía con capullos los globos y zapadas de los comensales. El sapo prohija el tetraedro. El sapo desnuda el tetraedro”

 

Belarmino no usa más de 500 palabras. El Bron y las jergas suelen tener parecido de palabras iniciales, luego se componen otras que suelen ser a base de perífrasis o dando doble significado a la existente.. ¿Son suficientes? Si se las considera embrión y punto de partida perifrástico de otras sí.

 

Una de las figuras empleadas en las jergas además de las metáforas y perífrasis son las onomatopeyas, por ejemplo tislás por reloj, cotás por martillo, patullar por rezar... Y con mucha frecuencia la metátesis.

 

Belarmino usa palabras en argot tales como: Analfabético: indiferente, imparcial sin prejuicios. Beligerancia: oposición, contraste, adversidad, desgracia. Besar: envidiar (proviene del beso de Judas). Capullo: sonrisa. Comensal: el hombre en tanto vive, necesita comer... Chisgarabís: el quid de las cosas que es algo sencillo. Ecuménico: sintaxis, conciliación. Encarcelar: comprender... Globo: vanidad. Inquisición: dolor. Mare magnum: ideal, compendio de todas las cosas. Proyectil: disparate. Joroba: responsabilidad. Patatín-patatán: todo lo que está mal. Puerperal: fecundo. Sapo: sabio. Cosmos: diccionario: todo está ahí... 

Como último ejemplo de su jerga copiamos

 

Así se dice en cierto pasaje de la novela: “Yo acaricio los camellos y a los dromedarios, pero no los beso. Riego el tetraedro, encarcelo y parafraseo el tetraedro, pero permanezco indumentario y analfabético al tetraedro. Mi horario es el espasmódico de la intuición recreada”

Cuya traducción sería poco más o menos: Yo siento respeto por los ministros de la corona y por los sacerdotes pero no los envidio. Abarco cuanto puedo con la mirada, lo entiendo y comprendo todo, pero permanezco superficial  e indiferente a todo. Mi mundo es el placer de la contemplación recreada. (19)

Lo interesante de este argot es que cuando el Estudiantón graba en el primer gramófono que llega a Pilares la voz de Belarmino  para que explique su sistema sin que él se entere y luego se escucha  pensando que es un filósofo el que le habla (Monsieur Clero de Merode) Belarmino descifra  las palabras un tanto enigmáticas: “El sapo no factura la beligerancia, la inquisición, el pingo y quito de los comensales. El sapo rocía con capullos los globos y zapadas de los comensales. El sapo prohija el tetraedro. El sapo desnuda el tetraedro…” Al final del periodo murmura entre dientes, mordiendo las palabras: “¡Qué razón tiene! ¡Qué razón tiene!”

 

EL LENGUAJE DE APOLONIO

 

También el lenguaje de Apolonio merece unas palabras. No crea lenguaje, es más bien su modo de hablar, que lo solía hacer en verso siempre, aunque  siguiendo la línea de la novela podíamos decir que Apolonio en una ocasión echa mano de otro modo de desorientar que es pronunciar la palabra al revés conocida figura por palindromanía. Dabale arroz a la zorra el abad… Apolonio lo aplica al betún al que llama Zenitram, que no es más es martinez al revés. p. 133.

Pero lo característico del habla de Apolonio no era el disimulo o la invención de un nuevo significado sino que todo le salía en verso. Lo explica así su hijo Pedrito, ya don Guillén: “Y aquí viene la prueba de que mi padre componía versos sin darse cuenta (p. 75). (20) Cuando Apolonio espera el tren en Busdongo con su hijo el futuro clérigo don Guillén, este cuenta cómo a su padre le salían los versos y las rimas sin querer, cosa que enojaría luego a la marquesa prohibiéndole abrir la boca.

En León doblábamos el rumbo y cambiábamos a un tren directo hasta Pilares… paseábamos mi padre y yo… aguardando el convoy. Mi padre rezongaba entre dientes:

“El tren se retrasa ya

¿Qué demonio ocurrirá?

Poco después…

Acaban de dar las dos

¿Qué pasa? Sábelo Dios.

 

Y aleluyas y más aleluyas…

 

Y dirigiéndose a un hombre que llevaba un farol Apolonio dice:

 

Oiga señor lampistero

no habiendo aviso supongo

que hay via libre, y espero

que el tren pase de Busdongo”

 

Y volviéndose hacia mí: Dime Pedriño:

 

¿No es esto señal de ser poeta

sin intención he compuesto

una sonora cuarteta.

Siempre expreso en poesía

el contento o el fastidio

Valerio bien me decía

que soy el moderno Ovidio.

Todos hemos conocido a personas que parecían disfrutar encontrando rima a lo que decían o a lo que escuchaban. Son personajes típicos que Pérez de Ayala incorpora a su novelística. Ya vimos el que añadía ti, y pi a cada sílaba. Pero es que la rima tiene una fuerza popular que troquela y de alguna manera sacraliza o le imprime un cierto tinte de veracidad a lo que dice. Pensemos en los refranes que suelen casi siempre la rima, y la fuerza que les da esta figura sonora.

 

Apolonio, como en La Regenta, autor y actor dramático. Su obra dramática “El cerco de Orduña y señor de Oña”(p. 73)  El señor Novillo entrega el manuscrito al bufón Celemín para representarla, una especie de Don Mendo (pudiera hasta ser un antecedente) para representarla en plan de farsa, un éxito de risa.. En el segundo acto un desafío, la espada rompía el calzón del otro por detrás, el escudero grita:

¡Aquí! ¡Ayuda a mi señor!

Traigan enseguida un mulo

que se le está viendo el dolor

a pesar del disimulo

(Antes de acabar el coro de estudiantes pusieron otra rima correspondiente)

En el tercer acto:

 

Para conquistar Orduña

aunque con gente bisoña

no faltó al señor de Oña

sino el negro de la uña”

Los estudiantes cuando salió Apolonio:

 

“Que nos enseñe el negro de la uña”.

 

En El ombligo del mundo hay una novela corta “La triste Adriana” cuyo escenario es el pueblo de Reicastro, valle de Congosto, playa del Sablón (zona de Llanes?) y en la que aparecen dos  personajes: Don Juan Hurtado (t. II p. 769-780) “…de ideas y dilecciones personales… ininteligibles y caprichosas… El señor Hurtado también componía versos”  y  Xuanín el Sapo que dice coplas a su novia Espera la Calandria que Adriana no entiende. Se mezcla lo críptico con lo poético, es decir Belarmino y Apolonio, descubriendo un nuevo modo de percepción: “Las palabras no ponen nido en las orejas…. Las buenas palabras vense con los ojos. Si la señorita quier entender por las ojos, en jamás entenderá. La señorita tiene ojos de ver lo que los otros no ven. Cierre los ojos  y entederá”. Y a las preguntas de Adriana Xuanín responde:

“La rosa es más nueva que el rosal

pero en naciendo la rosa

rosal y rosa la misma cosa”

o

Fuego y luz no se desaparecen

cuanto más allá manda la su centella

más vivo el fuego y más abrazado con ella.

No te entiendo, Xuanín le dice Adriana. Nótese la metátesis de Adriana por la diosa griega Ariadna.

 

LOS MOTES

 

En todas las novelas de Pérez de Ayala abundan los motes. No podían faltas en esta. Se podría decir que los motes en la novela, son otra especie de jerga, es buscar otra palabra, a veces que no dice nada Churrífica en Cudillero… o que significa algo y no se conoce,  para definir una persona, que luego suele pasar a definir el clan familiar. Otras veces dice demasiado, porque sucede que el mote es una especie de caricatura de una persona en lenguaje. Se podría decir que Belarmino lo único que hace es motejar con palabras conceptos que imagina. v. g La republica: El círculo cuadrado. La Consumida pág. 56

“Los apodos  son cuando biografía sucinta, cuando retrato en miniatura”. Habría que añadir que más comúnmente es una verdadera caricatura. (p. 103). Los motes de los gallos (p. 119, 120)

Hay pueblo verdaderos maestros en el arte de aplicar motes a la gente, sucesos, edificios, etc. Nada se libra del ojo avizor del pueblo. Feto en Covadonga un perfecto modelo: kilométrico a Rendueles por lo que se alargaba en la misa, PiscibusPeral por los peces que llevaba en el alba bordados, Argentum a Platero, de plata argentum., etc.

A los motes tampoco se les puede estudiar filológicamente ya que han nacido no por la evolución de una palabra sino por un golpe de inspiración del pueblo. Un moto retrata y caracteriza a menudo mil veces mejor que toda una descripción literaria.

 

VULGARISMOS O CORRUPTELAS, NI SON JERGA, NI SON LENGUA, ¡CUIDADO!

 

Atención aparte  creo que merecen las usadas por Cervantes en la carta de Luscinda a Cardenio: “Cual yo quedo, imaginaldo: si os cumple venir, veldo, y si os quiero bien o no, el suceso de este negocio os lo dará a entender”. Y comenta Clemencín a propósito de “imaginaldo y veldo” por imaginadlo y vedlo, que: “imaginadlo y vedlo son palabras de difícil pronunciación, que nuestros antiguos solían suavizar alterando el orden de las letras en forma que muestra el texto. (21). A esta inversión del orden de las letras dentro de un vocablo llamaron los preceptistas metátesis y paronomasia (alteración de vocales o cambio de una vocal por otra, en este caso con significado distinto: jícara por jácara, una tenaz persistencia de los modernos programas de ordenador en un afán de corregir erratas); que unas veces nacen debido a la incertidumbre y variedad en la pronunciación usual (...), como sucedía con pelaire y peraile, camaranchón y caramanchón, niervo y nervio (Santa Teresa); otras a la tosquedad u otras causas, como bulra por burla (Arcipeste de Hita) cofadre por cofrade  (22). En nuestro pueblo rural no es raro encontrar casos parecidos, así decir celebro por cerebro (aparece en Belarmino), pincelina por penicelina, una mujer esmeril por estéril, párraco, teléfano, flaire (fraile). y un sin número más de este tipo. Otra modalidad es cambiar la palabra dándole un sentido distinto al que realmente tiene, pudiendo llamárseles palabras tránsfugas, para decir que un enfermo está insoportable: “lleva unos meses que está intransitable”, lo que sin duda le da un toque de humor que produce risa. En poesía dos palabras que nunca estuvieron juntas puede ser un hallazgo literario, en la vida común una nota de humor. Bergson en su obra La risa analiza situaciones parecidas..

“Estas variedades -dice Clemencín- en la pronunciación de los primitivos castellanos se conservaban todavía, viviendo Cervantes, entre la gente del campo, más tenaz que la ciudadana del lenguaje y de los vocablos antiguos. Pero el uso general de aquel tiempo solía suavizar la terminación de la segunda persona plural del modo imperativo en los verbos aunque sin acabarla de fijar; y se hallan frecuentes ejemplos de ambos modos de pronunciación”. A este respecto también se debe tener en cuenta que  las palabras se erosionan con el uso perdiéndose las primeras o últimas letras o sílabas de las mismas, sobre todo en participios tales como: acabao, consumao, rematao... etc. En el mundo estudiantil s corrienmte quedarse únicamente con las dos o tres primeras sílabas  de las palabras más usules como: cole, profe, insti, mate, reli, seño, natu, rtc.

 

“En cuanto a los poetas... en la Gatomaquia...; Marramaquiz decía: ... “Oh celos, oh piedad, oh amor! reñilda”, por reñidla. Posteriormente los modernos afectando corrección y mayor conocimiento de la gramática y del origen de las palabras, han fijado la pronunciación menos suave en el imperativo de los verbos y nadie diría ya en prosa imaginaldo y veldo”. (23)

Quevedo en la canción tercera de Talía:

“Lo que por ti he llorado

sordas piedras moviera y duros bronces;

sacara de sus gonces

el palacio de estrellas coronado”. (24). Sin embargo donde demuestra conocer el lenguaje de Germanías (Juan Hidalgo) a la perfección es en sus jácaras o poemas en romance, al estilo de Juan Hidalgo, muchos de los cuales podrían pasar perfectamente por ser lengua del pueblo y por tanto con las características que tiene toda esta literatura de autor desconocido.

Creo que todo esto se puede aplicar a algunas palabras que algunos tratan de introducir en el bable. Habrá que distinguir cuales son las que tiene origen latino o indoeuropeo y cuales las que el vulgo trastocó por medio de metátesis o mal formaciones para su mejor uso.

 

GÉNESIS DE LA PALABRA EN BELARMINO

 

Una palabra empieza siendo un sonido, este se enriquece a medida que se usa. Imaginémonos la primera vez que escuchamos el nombre de una calle sin saber el significado exacto o conocer el personaje al que se refiere. Si digo Galiana o La Cámara o Rui Gómez, ese vocablo posiblemente ya no va unido a lo que inicialmente significó sino que incluso para cada avilesino tiene un significado diferente. Hablar de calles es hablar de alguna manera en jerga. Posiblemente algunas guarden aún un  recuerdo primitivo del significado primitivo: La Muralla, El Parche, La Herrería…, pero no es lo común.

La lengua empieza por un vocablo que se va abriendo a muchos más significados. En alguna novela de Pérez de Ayala se habla del ÁRBOL y los diversos significados que cobra en cada escucha. Y lo mismo sucedería con la palabra RAÍZ: un labrador entendería de una forma, el filósofo, el dentista, el matemático, el pintor... cada uno oiría algo distinto oyendo la misma voz. San Isidoro de Sevilla en la Etimologías dice que claro viene de cielo porque es algo que resplandece y lo mismo excelso porque es sublime, celeste…excelente.

Lo que llamamos la raíz de la palabra, la parte más primitiva tiene que ver con el germen, el embrión de otras palabras a las que poco a poco se van añadiendo diversos matices: el plural, el género e incluso otros significados. Usando la misma voz se le va cambiando el traje. Belarmino oye una palabra y la mete en su horma para adaptarla a su mente, a lo que él creía que debería significar. Usaba parecido sistema que usan las jergas.

Un argot no es una lengua, porque no tiene consistencia propia. Se puede decir que es un parásito que nace y se desarrolla dentro o sobre otra lengua, en este caso el castellano, se alimenta de su sintaxis, y prosodia, lo único que aporta es vocabulario y poco más, pues tanto la pronunciación, la sintaxis, la construcción en una palabra es la misma que la de la lengua madre.

Por eso el querer analizar estas lenguas gremiales o argot con el sistema de las lenguas clásicas no me parece muy ortodoxo, quiero decir que va más allá de lo que pueden dar de sí. Ese análisis hecho a la jerga se puede aplicar lo mismo al habla popular del lugar donde se habla con idénticos resultados. Sin embargo curiosamente un sustrato castellano se mantiene por más que alguno se esfuerce en forzar el argot para encuadrarlo como pariente de la lengua madre. En algún sentido conserva su identidad de lengua nacida a la par que las lenguas de germanía del s. XVII o XVIII.

Creo que el uso y sobre todo la creación de algunas lenguas que antes llamábamos dialectos y ahora se erigen en lenguas como tal, cuya sintaxis e incluso vocablos habían desaparecido y se quieren incorporan o suplir con otros nuevos sin que hubieran sufrido ese proceso lingüístico de encarnación corre el peligro de convertirlo en una jerga con una diferencia: la Jerga usa una palabra totalmente desconocida, el nuevo idioma la usa conocida o semi conocida o aplicada a expresiones que pueden producir un choque que Bergson estudiaría en su libro La Risa.

El lenguaje no consiste sólo en un vocabulario, fundamentalmente es una música, una tonalidad. Al hablar con una persona analfabeta no vamos seccionando y clasificando palabras, solamente decimos una frase donde va todo seguido. Él escucha una música que entiende. El niño antes de hablar entiende. Un animal doméstico no comprende las palabras, solamente interpreta los sonidos de la voz  de su amo y los cataloga o asocia, (el reflejo condicionado de Paulov) para saber qué dicen, pero es por el sonido únicamente. Eso de que el animal es inteligente creo que es una inversión de conceptos. No es que el perro, debido a determinadas comportamientos, tengamos que considerarlo inteligente, más bien determinados comportamientos del hombre que se creen fruto de la inteligencia son únicamente llevados a cabo por instinto, por reflejos condicionados. Y por eso mismo entendemos si el perro cuando ladra pide, se queja, o muestra alegría…. El alfabeto morse, es decir: los puntos y las líneas no podrían escucharse si quisiéramos ir descifrando cada vez que escuchamos un sonido corto y otro largo. No, oímos una música y sabemos que aquello significa niebla, peligro, escollos, etc. Los propios sonidos del mundo inanimado tienen un lenguaje: El frenazo de un coche que indica susto, peligro, el lento y fatigosos roncar del motor de un camión muy cargado al subir una pendiente se interpreta como quejido, en cambio si el motor va ligero hasta nos parece que canta.

 

Por eso me parece un disparate esos anuncios que dice; Aprenda 1000 palabras en inglés. con 100 ya se entiende usted. No es verdad porque una cosa es el lenguaje que hablamos y otro el que escribimos, una cosa es la palabra independiente y otra la hilazón que establecemos fonéticamente de modo que al hablar o al escuchar nadie va separando las palabras ni los formas gramaticales sino lo único que percibimos es la música la música  lingüística que no es lo mismo que el acento (gallego, catalán vas). Si digo: “EstoydandounacharlasobreBelarminoyparaellodivagobastantesobrelasformasdelasjergas”, no hice ningún punto y aparte, coma, diferencia de voces.

El gran error de la enseñanza de un idioma, a mi entender, es tratar de que el alumno aprenda palabras separadas, significados. Así se aprenderá a traducir pero no a hablar. Son dos idiomas diferentes. El hablado y el escrito.

 

 

VOCABULARIO DE BELARMINO

 

ACARICIAR. - Sentir respetuoso recelo, como se hace al propiciar y halagar ciertos animales.

ANALFABÉTICO. - Indiferente, imparcial, sin prejuicios intelectuales.

BELIGERANCIA. - Oposición, contraste. Adversidad, desgracia. BELIGERANTE. - Contrario, opuesto.

BESAR. - Envidiar. Proviene del beso de Judas.

*CAMELLO.- Ministro de la corona (pág. 99)

CAPULLO. - Sonrisa.

COMENSAL. - El hombre en tanto vive, porque para vivir necesita comer. Alude a las bajas necesidades materiales que cohíben la plena vida del espíritu.

CLASE. - Conducta. Los hombres se clasifican según su conducta.

CHISGARABÍS. - Quid. Cuando dais en el quid de las cosas veis que es algo sencillo, simple, leve, escapadizo; un chisgarabís.

DESNUDAR. - Descubrir la verdad profunda, la causa.

DESNUDO. - Causa última, explicación. Belarmino decía: el diablo desnudo es Dios.

*DROMEDARIO.- Sacerdote ministro del Señor (pág. 99)

ECUMÉNICO. - Conciliación, síntesis.

ENCARCELAR. - Comprender; hacerse dueño de un concepto.

ELIMINAR. - Ejecutar, hacer, obrar con luz o claridad de juicio; de iluminar.

ESCOLASTICISMO. - Opinión prestada y fluctuante.

ESCOLÁSTICO. - El que sigue opiniones ajenas, como la cola

sigue al cuerpo del animal.

*ECOLICUÁ .- Doble fondo

ESCORBÚTICO. - Pesimista. Viene de cuervo.

ESPASMÓDICO. - Placer, contento.

FACTURAR. - Dar importancia arbitraria, apreciar caprichosamente lo que no tiene precio ni importancia.

*FARAÓN CRÓNICO.- Crisis profunda (pp. 59, 61, 63, 65, 68)

GLOBO. - Vanidad.

GRECIA. - Sabiduría.

HORARIO. - Esfera.

INDUMENTARIO. - Lo externo y superficial.

*INCREADO.-

INQUISICIÓN. - Dolor.

INSTRUMENTAL. - Lo útil y eficaz.

INTENCIÓN. - Razón. Nuestras razones son nuestras intenciones secretas.

INTUICIÓN. - Dominio y familiaridad con un asunto. Vale tanto como tratar de tú. Lo opuesto es lo saludable, o conocer de lejos, por un saludo.

JOROBA. - Responsabilidad, porque abulta, pesa y estorba.

LENTE. - Ente. Todo es según el color del cristal con que se mira.

LLAMATIVO. - Ardiente, llameante. MACILENTO. - Violento y contundente, como quien acomete con una maza.

MADRONA. - Virgen madre, que concibe por obra del Espíritu Santo.

MAREMÁGNUM. - Ideal, compendio de todas las cosas.

METEMPSÍCOSIS. - Intríngulis, esencia de las cosas.

P ARADOJ A. - Ortodoxia.

PARAFRASEAR. - Comprender.

PATATIN, PATATÁN. - Mal. Todo lo que está mal se reviste de circunloquio.

PESO. - Sentimiento grave.

PONGO y QUITO. - Desdén.

POSTEMA. - Sistema, teoria; tumor muerto que se forma dentro de un cuerpo vivo.

PROHIJAR. - Amar por voluntad de amor, que no por exigencia de la sangre.

PROYECTIL. - Disparate, porque sale disparado conforme designio o proyecto, y siempre causa daño.

PUERPERAL. - Fecundo con dolor. RECREADO. - Increado, y produce gran goce o recreo; aplicase a la luz o solera.

REGAR. - Visión de unidad, abarca con la mirada. Mirándo las, las cosas se refrescan y desarrollan.

*REINCIDENTE.- Que abunda… y daña (p.64) EMBRIÓN

RIDÍCULO. - Excéntrico, fuera de su fin propio.

ROCIAR. - Expresión atenuada de regar.

SALUDABLE. - Conocimiento ligero, opuesto a la intuición. Viene de saludo e indica que el conocimiento, aunque su­perficial, es siempre conveniente.

SAPO. - Sabio. La sabiduría se adquiere mediante el éxtasis. El sapo es símbolo del éxtasis.

SISTEMA. - Testarudez, obstinación. Refiérese a los que andan a vueltas con el mismo tema; (si es tema).

SOLERA. - Luz por excelencia, fuente de luz. Viene de sol.

TAS, TAS, TAS. - La muerte; los últimos latidos; los golpes del martillo sobre el ataúd.

TEÍSTA. - Incendiario, que empuña la tea.

*TESTAFERRO,- Hemisferio (p. 213)

TETRAEDRO. -El todo.

TOLE TOLE. - La vida; la inquietud constante; el aleteo de las pasiones.

TRIS, TRAS. - Bien. Lo que está bien es breve y ejecutivo como un tajo.

ZAPADA. - Tontería; sólo los tontos se dejan caer.

 

*NOTA. Los vocablos que llevan asterisco* y letra cursiva  no aparecen en el Vocabulario final de la novela. Los hemos añadido por parecernos que también debieran entrar en el vocabulario.

 

Con esto creo que podemos tener una  pequeña idea de un argot de tipo literario inventado por Pérez de Ayala, pero como hemos dicho posiblemente “cum fundamento in re” como decían de los universales los escolásticos. Y esperamos que en años sucesivos, puesto que a partir de este curso hemos abierto el abanico de posibilidades para el estudio de los diferentes argot, podamos estudiar e ir abriendo camino en este terreno, al menos en estas jornadas que queremos seguir llevando a cabo en lo que pretendemos denominar capital de lenguas gremiales, y en el Paraíso de las mismas que es Asturias.

Muchas gracias.

 

 José Manuel Feito

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NOTAS.

 

(1).- Belarmino y Apolonio, Obras Completas, Ed. Aguilar, Madrid 1973, t. IV.  La Nueva España, La Nueva Quintana. Un dato a añadir al artículo es que en dicha calle casó el filósofo avilesino Estanislao Sánchez Calvo con… el día…

 

(2).- Bibliografía de Miranda sobre el Bron, caldereros..…

 

(3).- R. Lapesa.- Asturiano y provenzal en el Fuero de Avilés, Filosofía y Letras, Tomo II, nº 4, Universidad de Salamanca 1948 p.13 y 95).

 

(4).- Diccionario provincial casi-razonado de vozes (sic) y frases cubanas”. La Habana y Madrid 1921

 

(5).- En los años de 1836, 1949, 1862 y 1875.

 

(6).- Edimat libros, Madrid 1998, p. 492.

 

(7).- F. Lázaro Carreter, - Diccionario de términos... filológicos. 3ª edic. corregida. Biblioteca románica. Ed. Gredos. S.A. Madrid 1971, págs. 251-252

 

(8).-  Obras Completas, t. t. II Aguilar, pp.179-202

 

(9).- Henri Charrière. Papillón. Trad. Domingo Pruna y Vicente Villacampa. Col. los Jet de Plaza & Janés, nº 243. Plaza & Janés, 2000 

 

(10).- Obras completas, t. I, pág. 61.

 

(11).- Carmen Bobes.- Notas a Belarmino y Apolonio, de Pérez de Ayala. BIDEA, año XII, Nº 34 Oviedo 1958. Carlos Clavería.-Apostillas al lenguaje de Belarmino. Cinco estudios de literatura española moderna. Salamanca 1945, pp71-91.- Eugenio G. de Nora.-La novela española contemporánea (1897-1927) Ramón Pérez de Ayala (con una amplia bibliografía castellana y extranjera) 2ª ed. Ed. Gredos. Madrid 1963.- Sara Suárez Solís.- Análisis de “Belarmino y Apolonio”, IDEA, Oviedo 1974.

 

(12).- M. Moliner la define como “Estudio de los aspectos mensurables de los fenómenos biológicos”. Casi habría que añadir una nueva aclaración a la definición.

 

(13).- LPDLR, t. I, p. 340).- Carlos Clavería.- “Apostillas al lenguaje de Belarmino” en  Cinco estudios de literatura española moderna, Salamanca, 1945 pp. 71 a 99, la cita en la pág. 73.

 

(14).-  Es curioso cómo Pérez de Ayala tiene gran cuidado en no usar palabras malsonantes, (vulgo tacos), las cuales ya forman una jerga especial, en boca de sus  personajes. Incluso cuando la marquesa decía uno muy castizo, él lo suaviza diciendo “como vulgarmente se dice echaba ajos” (pág. 77).

(15).-  Estanislao Sánchez Calvo, “Los nombres de los dioses” 

 

(16).-  Datos tomados de la

página Web http://www.agulo.net/silbo/silbo.htm

 

(17).- Esteban Pichardo.- Diccionario Provincial casi razonado de vozes (sic) y frases cubanas. Voz Jerigonza.

 

(18).-  Com. pers. Luis Argüelles, misionero en Burundi.

 

(19).- R. Pérez de Ayala.- O. C. t. IV, Belarmino y Apolonio. Edic. Aguilar, Madrid 1973, pág. 107.

 

(20).- Esta manía versificadora o facilidad aparece ya en Ovidio Tristitia, IV, 10, 26 “Et, quod tentabam dicere versus erat”. Victor Hugo en “El último día de un condenado a muerte”, cuando hace hablar al poeta en esa especie de prefacio dialogado que añade a la obra dice: “Y sueña entre sombras con obras tenebrosas. Es curioso, me acaba de salir un verso de forma completamente natural…. Sólo queda encontrar la otra rima ¡Pardiez! “Luctuosas” con la cita de Ovidio a continuación. (Pág.  116, El Alef, Barcelona 2003.

 

(21).- D. Clemencín.- Ob. cit., I parte, c. XXVII, nota 50.

 

(22).- Luis de Barahona.- Angélica, canto 1º.  No es raro encontrar entre las gentes de aldea casos parecidos.

 

(23).- D. Clemencín.- Ob. cit., I parte, c. XXVII, nota 50.

 

(24).-  D. Clemencín.- Ob. cit., II parte, c. XXI, nota 1.