HISTORIA DE LA CALDERERÍA MIRANDINA
Sin acudir a la leyenda, se dice que las tribus pésicas
que poblaron en la prehistoria la zona de Avilés, ya usaban para
firmar sus contratos de hospitalidad, según, el Marqués de
Teverga, unas planchas de cobre llamadas tesseras.
Fernández Guerra remonta esta industria mirandina
a los tiempos de la dominación romana. David Arias aduce la noticia,
sin documentar, tomada del Archivo Municipal de Avilés en la que
se especifica que los caldereros de Miranda pagaban por alcabala o renta
al rey el año 1606, tres mil maravedíses al año, no
tenniendo trabas en el oficio. Estas vinieron más tarde ya que existen
títulos de examen del oficio de calderero, dirigidos al Ayuntamiento
o Regimiento de la Villa, como allí se denomina, expedidos por el
Corregidor de León y que debían ser confirmados por la Junta
de la Villa de Avilés dando licencia para usarlos.
En el Archivo Municipal de Avilés, legajos del s. XVIII
se encuentra la relación de familias que vivían por entonces
en Miranda y que ascienden a 143 de las que 38 hombres estaban dedicados
a la alfarería y el resto al oficio de caldereros cuya labor alternaban
con las faenas del campo, y las mujeres con tejer el lino y la lana.
El calderero participaba en el remate y acabado de las piezas
poniendo asas, aros y orejas de hierro a las calderas, lo que también
producía ciertos márgenes de beneficio.
INSTRUMENTAL.- Fundamentalmente se usaban martillos de espanzar,
de rebatir, de fondo, de pared, mazos de madera de manzano para que no
"esfilacharan", la estaca o yunque, barra de hierro que una vez hincada
en el suelo servía para remachar los clavos de la guarnición,
claveras donde se llevaba a cabo los remaches, punzones, aros, orejas,
asas...
PARTIDOS
Hay dos salidas importantes fuera del Principado, la ruta de
Castilla y la ruta de Galicia, ambas coincidían con las dos rutas
más importantes que llevaban por la costa y desde León, a
los peregrinos hasta el sepulcro del Apóstol Santiago.
Es curioso el que los caldereros tuvieran tres zonas de venta
(en bron no se pasa en la numeración de tres), la primera era Asturias
en todos sus rincones, sobre todo la zona oriental hasta Pimiango en donde
aún recuerdan a un calderero llamado Francisco que tenía
un hermoso caballo blanco. Recorrían los pueblos de Cangas de Onís,
Infiesto, Arriondas y Villaviciosa. Esta era la zona que trabajaba Manolo
Cadenas. La zona de Tineo era visitada por Pin, la de Riaño por
Daniel y Cruz, la de Pola de Lena por José Antonio y Flor de Dios...
Eran zonas dentro de Asturias asignadas tradicionalmente a una familia.
Más curiosas son las otras dos a las que se dirigían por
los viejos caminos de herradura o carreteras luego y era la zona de Galicia
y la zona de Castilla, "garos gallaicos y castunfos" como dicen en bron.
PARTIDO DE GALICIA
Desde Miranda hacia Galicia había dos o tres rutas de
salida que los caldereros aprovechaban para asistir a los mercados que
les cogían de camino. La primera era por La Curtia hacia Soto del
Barco y Muros, la segunda por Pillarno hacia Pravia para seguir luego por
la Espina y la tercera por la Peral, y La Raigada (Juan Uría, Peregrinaciones...
t. II, pág. 559), Grado y san Juan de Villapañada siguiendo
por Cornellana y La Espina.
Este camino costanero nos lo describió hace años
Luis Muñiz "El Catalín" criado de Celesto Pepín de
Rita. Salían de Miranda al día siguiente de san Agustín
y no regresaban hasta el 1º de mayo. hacían por lo tanto solamente
una campaña y la zona comprendía parte de la provincia de
Coruña en su parte más occidental.
El itinerario era el siguiente: una vez que desde Miranda
llegaban a Soto del Barco se dirigín a comer a San Martín
de Luiña y a dormir a La Venta del Jarro en Canero.
El 2º día comían en Navia y dormían
en Vegadeo.
El tercer día comían en Mondoñedo para
llega a dormir a Villalba; esta fecha la hacían coincidir con la
festividad de San Ramón para asistir a la feria que tiene lugar
allí ese día.
El 4º día comían en Guitiríz en
dormían en Betanzos.
El 5º día comían en Payosaco y llegaban
a dormir a Buño, que era el centro nodriza de este partido y en
donde almacenaban la mercancía traida desde Avilés, después
de recogerla en La Coruña a donde era transportada por barco o por
tren. La mercancía se componía de calderas de cobre o mauras,
potes de hierro o topos. Últimamente, cuando el cobre se vendía
peor, se dedicaron a vender mantas ("plegosos" o cobertores) adquiridos
en la tienda de Eloy Caravera y en los Telares donde trabajaban famosas
texedoras de Miranda. Una vez la mercancía en Buño la distribuían
entre otros dos puntos: Payosaco y Agualada, siendo, cosa curiosa, siempre
uno de estos tres puntos la partida en sus expediciones. De nuevo el numero
tres.
Los caldereros iban de pueblo en pueblo durante seis días
a partir del martes. Los domingos los dedicaban a visitar las ferias y
mercados donde aprovechaban para vender los pesados potes de hierro más
difícil para su traslado a los pueblos más altos y alejados
que las calderas. Los lunes dscansaban, entregaban las mauras viejas que
habían cambiado por las nuevas, reponiendo lo vendido y entregando
cuentas los crados al "manate" o calderero mayor.
Su llegada a los pueblso era puntualmente anunciada por los
mismo lugareños: "Llegaron los caldereros". "Era una vida muy dura,
sigue diciendo Luis, con frecuencia dormímos entre las mulas con
las albardas de almohada y comíamos donde cuadraba". Pasaban por
allá la Navidad y la Pascua "celebrándolo a nuestro modo,
aunque siempre pensando en la familia... Cuando llegaba la hora de regresar
a Miranda el camino se hacía a veces en cuatro días...
"PARTIDO DE CASTILLA
El partido de Castilla lo trabajaron desde siempre "los Merinos".
Comprendía la zona nosrte de León y dividían la campaña
en dos, la campaña de verano que duradba desde febrero hasta San
Pedro, y la de invierno desde San Agustín a Navidad. En febrero
los caldereros estaban aún en Miranda hasta el Miércoles
de Ceniza. Este día todos hacían el Cumplimiento Pascual,
costumbre que aún hoy se mantiene para esta práctica annual
de la Iglesia, a veces si caía tarde las autoridades eclesiásticas
les daban permiso para adelantar la fecha.
El calderero no solía blasfemar y era bastante religioso,
basta observar su vocabulario religioso en la jerga del bron y alguno de
sus motes que por blasfemia seguramente dirían un eufemismo como
el de "Flor de Dios" que siguió luego de mote a la familia.
Salían de Miranda por el camino viejo o carretera antigua
a comer a Oviedo y a dormir a Pola de Lena.
El segundo día comían en Pajares y dormían
en la Robla. Empleaban por tanto sólo dos jornadas. La Robla era
el centro nodriza de expedición de esta zona o partido desde el
que trabajaban los pueblos de Murias de Paredes, la Vecilla y Barrios de
Luna, etc.
Un segundo centro dependiendo de la Robla era Bembibre desde
donde salían para los pueblos del Bierzo,
y el terecer centro era Veguellina que comprendía la
Bañeza, Astorga, Santa María del Páramo, etc. De esta
zona nos informa Generoso y Constante Rodríguez: "La propaganda
se hacía sola, nos dice Generoso, pues al llegar a los pueblos los
niños del lugar nos esperaban alborozados y recorriendo el pueblo
iban gritando: ¡ahí están los avileses!".
Las calderas de cobre se usaban en esta región para
cocer los piensos para los animales. Vendían o cambiabamn las calderas
viejas por la snuevas, igual que en Galicia. y esra en estas ventas o truequyes
donde los caldereros, siempre dos o más, echaban mano de su argot:
Mutil, quilla la maura xeva (muchacho rompe la caldera vieja).
Y el mutil o criado con un punzón agujereaba disimuladamente la
caldera, de forma que al día siguiente al ver que su caldera echaba
el agua el cliente la cambiaba por otra nueva. esta operación se
conoce en el bron cocmo "sinar al payo", engañar al paisano.
El cobre se importaba en láminas o los cascos de las
mauras en bruto que dos martineteros la retocaban y preparaban: uno de
estos estaba en la calle de Rivero perteneciente a Gumersindo Arenas. La
misión del caldereros antes de venderla era unicamente guarnecerla
o sea, ponerle las anillas, aros, y asas y orejas de hierro en los talleres
de Miranda.
En la nómina de caldereros que obra en los Archivos
Municipal de Avilés del s. XVIII hay una curiosa división
en el trabajo de estos. En datos de 1771 se dice:
José Calvo de Vidoledo tratante de cobre.
Mateo Fernández Bendoval en el Camino Real: calderero
de herramienta.
Juan de la Granda, hijo de María Falcón, cuyo
ofico es la rueca.
José la Granda: Tratante en el arte de la calderería.
Francisco López: comeciante en cobre.
Jacinto Bernando: tratante de calderero.
Fernando Fernández: comerciante en cobre y otras cosas
dentro y fuera del Pricipado.
Francisco de la Granda: tratante en el comercio de la calderería.
José Calvo: calderero de herramienta, es decir, componer
calderas.
Manuel de la Granda: Tratante de calderería que anda
con la ferramienta...
Un somero análisis de lo anterior deja ver a las claras
las diversas especialidades que existían entre ellos con respecto
a un mismo material: las calderas.
Y declaran a continuación sus ganancias.
Incluso lo hace alguna mujer en nombre de su marido, en los
siguientes términos no carentes de cierta ironía:
"Realación que yo, María Conde, doy por ser la única
en ausencia de mi marido Juan de Ávila que tiene de edad 36 años
y dicho mi marido ya hace cuatro años que no vino a casa a causa
de las pocas ganancias que tiene con la ferramienta en el trato y compostura
de calderos por
astilla" (julio 1771).
Durante el verano, época de labores del campo más
duras en las que los pueblos permanecen mudos e inhóspitos, los
caldereros volvían a Miranda. Contabanm sus andanzas y aventuras,
hacían los libros: "tanto vendido, tanto "fiambrado" (fiado)...,
guarnecían las nuevas calderas, pastoreaban los machos a fin de
tenerlos bien a punto para la próxima campaña. Pero casi
todo estaba al cargo de los criados. Porque el calderero tradicional era
tenido como un señor cuando llegaba al pueblo. Lo decía la
canción:
"Los caldereros n´Asturias
son regidores y alcalders
en marchando pa Galicia
son barrenbderos de calles".
De hecho uno de los motes que pervive, el del último
calderero, alude a un cargo importante, el de "merino" o vicelacalde. De
todas formas los vecinos cambiaban a menudo la letra pues veían
que no era del todo cierto dándose el caso de que algunos se casaron
con gente económicamcamente fuerte en pueblos de su zona. Por eso
en Miranda les decían:
"Los caldereros n´Asturias
son barrenderos de calles
en marchando pa´ Castilla
son regidores y alcaldes".
La calderería recibió un golpe de gracia al
ser ventajosamente suplantada por las nuevas calderas de chapa galvanizada
más baratas, resistentes y duraderas. El caldero ante esta sistuación
se dedicó a vender otros objetos como eran los utemsilios de labranza:
guadañas, hoces, etc., instrumental de cocina: sartenes, potes o
bien otras mercancías como paños y lienzos y paraguas que
compraban en Avilés u otros almacenes al por mayor. Pero aquello
no era lo suyo y tuvieron que replegarse a otros oficios sedentarios. Empezaba
la era industrial y agonizaba la artesanía.
Damos una breve reseña de caldereros a
partir del año 1884, fecha en torno a la erección de Miranda
como parroquia, independiente de San Nicolás de Avilés:
Deogracias Fernández Alvarez. Era hijo de Bernardo y de Manuela,
viudo y vecino de Serín-Gijón. Casa en Miranda a los 26 años
el día 2-VII-1884 con Angela García Nuevo, de 21.
Adolfo González-Orbón González-Quilámez
"El Misco". Se trata de un calderero hijo de Manuel y de Josefa nacido
en Miranda en 20-XI-1865.
Antonio López Inclán, nació en Miranda el año
1832, hijo de José y María.
Domingo Martínez Rodríguez, hijo de José y
Manuela, hermano de Manuel y Francisco, casa a los 24 años el 6-VII-1884
con Jesusa Alvarez Fernández de 22.
1885 Vicente Fernández Alvarez "Peslera" es el padre de los
dos jóveves que murieron a la edad de 18 y 22 años el mismo
día de enfermedad y pobreza. Nació el año 1866, aunque
no aparece su partida en el Archivo. Era hijo de Joaquín (Antulo)
y de Josefa. 1887
Florentino Antonio García Bernardo "Floro Mariyina" nace
el 18-XI-1864. Era hijo de Bonifacio y María. Casa con Manuela Rodríguez
Fernández.
1888.- Antonio García González, hermano de Ireno "el
Peluco", ambos caldereros como su padre Domingo.
1889.- Antonio Fernández de las Arenas Alvarez, "Antulo",
nace en Miranda el 10-XII-1862, hijo de Joaquín y de Josefa. 1890
Bonifacio González Nuevo "Bonifacio El Rincón" (a."Cerillas"),
hijo de José y de Teresa, todos de Illas, casa a los 29 años
el día 23-VIII-1890 con Manuela García Suárez de 24
años, hija de Julián "El Rincón" y de Juana Suárez.
Julián García-Otero Prendes "Julián El Rincón".
Natural de Albandi, Carreño, hijo de José y María.
Casó con Juana Suárez del Busto. 1891
Manuel Sánchez-Calvo Varela, "Cadenas" nace en Miranda el
2-II-1860. Era hijo de Francisco Sánchez-Calvo Suárez y de
Genoveva Varela García.
Manuel Rodríguez Muñiz "El Merín" del barrio
de Villanueva donde viven actualmente su hijos Isidro y Concepción.
Era hermano de Celestino e hijo de Feliciano, de quien hereda el oficio
de calderero, y de María. Nace en 1872 y casa a los 24 años
el 1-VIII-1896.
1898.- Manuel Fernández Fernández "El Dios". Nace en
Pillarno-Castrillón hacia 1876. Era hijo de José y Generosa.
Contrajo matrimonio el día 30-IV-1898, a los 23 años, con
Felisa Fernández Martínez, de 18 años, natural de
Miranda.
José Antonio Sánchez Blanco "José Antonio el
Calvo", natural de La Carriona donde nació hacia 1878, e hijo de
Juan y Juana, contrae matrimonio el día 1-VII-1899 a los 21 años
con María Concepción García Fernández de 19
años.
1900.- Celestino Rodríguez Muñiz "El Merín",
nació en Nondivisa el 7-III-1871. Hijo de Feliciano Rodríguez
Martínez "El Merín" y de María Muñiz de la
Campa, ambos de Miranda. Sus hijos Constante y Generoso heredaron de él
toda la tradición calderera, siendo los últimos caldereros
de Miranda. Con Generoso muere esta larga tradicion artesanal. 1901
Generoso Sánchez Blanco, de la familia "El Famiento" cuyos
apellidos completos son: Sánchez-Calvo Blanco-Victorero, nació
el día 14-IV-1867. 1905
Cruz y Daniel García López fueron dos caldereros nacidos
en La Carriona que trabajaron la zona asturiana de Riaño y cuyos
nombres aparecen siempre asociados en la historia de la calderería
xagó. Cruz Felipe había nacido el 4-V-1879. Daniel nació
el 2-I-1881.
1909.- Manuel Suárez Fernández, hermano de "Pin", nace
en Miranda el 6-X-1881. Se casa en Tineo con Inocencia Suárez el
día 13-I-1909 una vez que se estableció en dicha villa, y
allí llevó a cabo sus actividades en la venta y oficio de
calderero. No tenemos en el archivo más noticias de él.
Manuel García-Arboleda Alvarez-Mijares "Flor de Dios (hijo)"
comerciante y calderero, había nacido en Bao el 27-IX-1876.
1918.- José Constantino Suárez Fernández "Pin",
de La Carriona. Nació el 9-VI-1886. Trabajó la calderería
en la zona de Tineo en donde su hermano Manuel se quedó a vivir.
Fue víctima de un atraco el día 4-XII-1960 en la fábrica
donde trabajaba de guarda jurado, después de retirarse.
José Antonio Suárez Martínez "Cánovas".
Aunque según el parecer de muchos, fue más bien vendedor
que calderero, por tal se le tenía en Miranda. 1921
Francisco Suárez Martínez "Quico el Cojonudo", nació
en Miranda el 4-XII-1893. Fue su padrino el padre del "Rey de la Patagonia",
Manuel Menéndez Cañedo, alcalde de la localidad. Ejerció
de calderero muchos años con su hermano "Cánovas" por toda
la provincia.
Manuel Suárez Martínez, hermano de "Quico" y de "Cánovas"
fue uno de los criados del calderero "Manuel Cadenas", natural de Miranda,
falleció a los 31 años de tuberculosis el día 21-I-1919.
1921.- Luis Muñiz Suárez "El Catalín", hizo
la ruta gallega con Pepín de Rita. Luis había nacido en Miranda
el 12-XI-1896, hijo de Faustino Muñiz Alvarez y de María
Suárez Alvarez de la Campa, hermana de Pepín de Rita. 1922
Celestino Suárez Alvarez de la Campa "Celesto Pepín
de Rita", nació el 20-III-1872, hijo de "Pepín de Rita".
Celestino se desplaza con su padre a tierras de Buño-Coruña
donde contrae matrimonio con la hija de un médico llamada María
Abelenda Conde el día 6-IV-1922.
Generoso Rodríguez García "El Merín". Fue el
último calderero. De él hemos recogido infinidad de anécdotas,
así como la nómina de los artesanos contemporáneos
o de la última etapa. Nació en Nondivisa el 11-III- 1903.
Era hijo de Celestino Rodríguez Muñiz, calderero, y de Aurelia
García Suárez, nieto por línea paterna de otro calderero:
Feliciano Rodríguez Martínez. Trabajó la zona de Castilla
con su hermano Constante Rodríguez García "El Merín",
nacido en Nondivisa el 16-XI-1897. Una vez que dejaron de salir a vender
cobre, se instalaron en el barrio de Nondivisa regentando un establecimiento
comercial. Constante falleció el día 24-XI-1976. Su hermano
siguió tras el mostrador hasta bien entrados los noventa falleciendo
en su casa de Nondivisa a los 99 años el día 3 de marzo del
año 2002. Fue todo un símbolo del gremio calderero.
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